martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-01-25 01:08

Inedita encrucijada

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | enero 25 de 2019

El diccionario de la lengua española define la expresión encrucijada como “ lugar donde se cruzan varios caminos” y como “ situación difícil o comprometida en que hay varias posibilidades de actuación y no se sabe cuál de ellas escoger”.

Tal es la dramática situación en que se encuentra el gobierno del presidente Duque, pues existen entre otros, tres hechos de especial importancia que lo colocan en una encrucijada política, jurídica y diplomática. Ellos son el terrible acto terrorista del ELN; la profunda crisis que se agrava en Venezuela; y la renovada confrontación política interna.

Es evidente que tales hechos tienen una estrecha relación pues no obstante que la grave situación de Venezuela así como la confrontación política interna tienen sus propios antecedentes, el acto terrorista les ha dado una dimensión inusual con vasos comunicantes que explican lo inédito de la encrucijada.

El asunto se explica porque el acto terrorista ha sido abiertamente reconocido por la cúpula que se encuentra en Cuba, sede acordada para el desarrollo de los diálogos y con el acompañamiento de Noruega, Venezuela, Brasil y Chile como países garantes; acuerdo que contiene un protocolo para la eventualidad de que se rompieran las conversaciones y facilitar el regreso ( a Colombia? ) de los voceros del grupo insurgente.

De igual manera, el protagonismo político y diplomático del presidente Duque para exigirle a la dictadura de Maduro una rápida transición hacia la democracia, se ha visto comprometido por el grave conflicto diplomático debido a los recientes hechos de ayer en Venezuela. La intervención de Estados Unidos y un gran número de países apoyando al presidente interino Juan Guaidó, frente al apoyo a Maduro por parte de Rusia, China, Turquía, Bolivia y México, ha generado un conflicto diplomático de impredecibles consecuencias.

En el aspecto político interno es preocupante que los partidos declarados como independientes frente al gobierno como son el Liberal y Cambio Radical, así como el de la U que se declaró gobiernista, hayan condenado el acto terrorista y respaldado la decisión del presidente de no adelantar negociación alguna con ese grupo mientras no se den las condiciones exigidas para ello por el gobierno; pero al tiempo, le exijan a éste que es imperativo cumplir el protocolo considerando que es un grave antecedente el no cumplirlo, pues ello afectaría la imagen internacional del país y haría prácticamente imposible una negociación política con ése o con cualquiera otro actor armado.

En mi modesta opinión, es tan grave la situación del presidente que para hacer posible el ambiente político necesario para la concreción del GRAN PACTO POR COLOMBIA, el cual permitiría de entrada el consenso para su aprobación en el Congreso; muy seguramente el Liberalismo, CR y la U, le van a exigir como contraprestación, reversar su posición en relación con el cumplimiento del protocolo además de participación de la U en el gobierno; pues es indiscutible que la estrategia de los tres partidos mencionados es desgastar al presidente y de paso hacerle el juego a la cerrada oposición liderada por Petro.

Además, vienen las elecciones regionales en las cuales el propósito es barrer al uribismo.

El asunto es tan delicado que si cede ante la presión política interna perdería toda credibilidad frente a sus electores, quienes no entenderían que siguiéramos bajo el chantaje del terrorismo y de la politiquería corrupta. Por su parte, frente a la comunidad internacional que le ofreció su respaldo como ocurrió con la unánime declaración del Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero si por el contrario mantiene su posición, acabaría agudizando su falta de gobernabilidad en el Congreso e incrementándose la nefasta polarización política. Que Dios le ilumine para que sepa enfrentar tan delicada situación y no se acrecienten las dificultades que venimos padeciendo.