Opinión/ Creado el: 2019-02-06 03:04
Incertidumbre en Venezuela
Diversos expertos internacionales se hacen la pregunta sobre el futuro de nuestra hermana República Bolivariana de Venezuela, dadas las condiciones políticas que están enmarcando la dicotomía presidencial que se está presentando. A pesar de que cientos de miles de venezolanos que atienden a las diferentes convocatorias que hace la oposición, para salir a las calles a marchar, para expresar su rechazo al régimen de Nicolás Maduro Moro, continúa siendo una incógnita sobre su futuro. Todos esperamos, pronto un desenlace a este drama político y social en que se encuentra sumida la sociedad venezolana. Por otro lado, la cantidad de ciudadanos que respaldan al dictador, reflejan el momento más álgido y la fase más dura de la confrontación que ha sufrido durante las dos décadas, que ha durado la famosa revolución bolivariana.
Los reiterados cacerolazos, la toma de juramento de Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional, como presidente interino, reflejan un escenario inédito en un país con dos mandatarios y además el reconocimiento que se ha suscitado en la comunidad internacional, que de forma exponencial ha venido recibiendo, liderado por Estados Unidos, la Unión Europea, el Grupo de Lima, entre otros. Necesariamente el apoyo popular, el reconocimiento mundial y la cohesión de la oposición, son hechos que lo fortalecen. Apegado a la Ley, con inteligencia y tacto, se busca que existan garantías para que se produzca una transición pacífica que lleve al retorno a la democracia, que es el sueño de los venezolanos.
Hoy se escuchan diversas voces sobre la mejor forma de sortear esta problemática, que no solo afecta a las familias venezolanas, sino que tiene en ascuas a los demás países de la región. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sido muy radical frente al dictador Maduro. El bloqueo económico y diplomático que ha liderado dentro del contexto mundial ha expresado que existen varias las opciones sobre la mesa, que las especulaciones van desde una implosión del régimen, hasta una apocalíptica invasión que termine involucrando a las grandes potencias.
Lo que, si es cierto, es que la presión política y económica está funcionando. El debilitamiento de la dictadura ha quedado al descubierto y no hacen más que crecer. Hay, además, un fortalecido movimiento popular al interior del país, que está luchando por el restablecimiento de las condiciones propicias para la democracia. Nadie ganaría con una confrontación militar. Esa opción, no debería, estar sobre la mesa. El sufrimiento del hermano pueblo de Venezuela debe cesar de manera inmediata. Debe terminar de una vez con la hecatombe que se vive.
Los reiterados cacerolazos, la toma de juramento de Juan Guaidó, jefe de la Asamblea Nacional, como presidente interino, reflejan un escenario inédito en un país con dos mandatarios y además el reconocimiento que se ha suscitado en la comunidad internacional, que de forma exponencial ha venido recibiendo, liderado por Estados Unidos, la Unión Europea, el Grupo de Lima, entre otros. Necesariamente el apoyo popular, el reconocimiento mundial y la cohesión de la oposición, son hechos que lo fortalecen. Apegado a la Ley, con inteligencia y tacto, se busca que existan garantías para que se produzca una transición pacífica que lleve al retorno a la democracia, que es el sueño de los venezolanos.
Hoy se escuchan diversas voces sobre la mejor forma de sortear esta problemática, que no solo afecta a las familias venezolanas, sino que tiene en ascuas a los demás países de la región. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha sido muy radical frente al dictador Maduro. El bloqueo económico y diplomático que ha liderado dentro del contexto mundial ha expresado que existen varias las opciones sobre la mesa, que las especulaciones van desde una implosión del régimen, hasta una apocalíptica invasión que termine involucrando a las grandes potencias.
Lo que, si es cierto, es que la presión política y económica está funcionando. El debilitamiento de la dictadura ha quedado al descubierto y no hacen más que crecer. Hay, además, un fortalecido movimiento popular al interior del país, que está luchando por el restablecimiento de las condiciones propicias para la democracia. Nadie ganaría con una confrontación militar. Esa opción, no debería, estar sobre la mesa. El sufrimiento del hermano pueblo de Venezuela debe cesar de manera inmediata. Debe terminar de una vez con la hecatombe que se vive.
