viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-11-10 12:31

Inaudito

Escrito por: Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
 | noviembre 10 de 2019

No de otra manera se puede calificar el insólito hecho del sacrificio del Ministro de Defensa, Guillermo Botero, a raíz del bombardeo realizado por las fuerzas del Estado para dar de baja a alias Gildardo Cucho y a sus acompañantes, el día 29 de agosto de este año, reconocido narcotraficante, secuestrador y asesino de líderes sociales. Esta acción había sido calificada por el propio Presidente de la República, Iván Duque, como impecable. Sin embargo, en el Senado de la República se llevó a cabo esta semana una moción de censura contra el Ministro de Defensa, en buena parte acusado por haber “ocultado” que de las 17 personas que fallecieron, 8 eran niños, desconociendo la gravedad del reclutamiento de menores por parte de los grupos ilegales, que se estima superan el número de 15.000, ese si un crimen de guerra contemplado en el Estatuto de Roma.

Este grupo de delincuentes llamado generosamente como “residual” o “disidente”, se trataba de uno de los reductos de las FARC que nunca entregaron las armas y estaban dedicados al negocio del narcotráfico.

El escándalo ha debido ser la confirmación, una vez más, del delito de reclutamiento de menores que continúa; ya lo había manifestado la misión de apoyo al proceso de paz de la OEA, con datos precisos de los lugares donde operan el ELN y los reductos de las FARC y siguen practicando el crimen de reclutamiento forzado de menores de edad.

Me dio mucho dolor de patria escuchar en una cadena nacional de radio cómo se referían al hecho del fallecimiento de los 8 adolescentes en el bombardeo, considerándolo como de “asesinato de niños” por parte del Ejército Nacional, del Presidente Iván Duque, y del Ministro Botero, haciéndole eco a las palabras de Diosdado Cabello. El derecho internacional humanitario autoriza claramente el bombardeo a los criminales combatientes; fue una operación perfectamente lícita.

Lo que es de lamentar es la absurda justificación, tanto del Ministro saliente como del entrante, de: “No sabíamos que allí habían menores de edad”. De ninguna manera se podrá considerar la utilización de menores de edad como una patente de corzo para obtener su total impunidad. Todos los colombianos teníamos como un hecho cierto la presencia de menores de edad en los grupos por fuera de la ley.

Estamos esperando las investigaciones y sanciones de la JEP en cuanto al abuso sexual de los menores reclutados y su utilización en la confrontación armada.

La defensa del Ministro por parte de los congresistas de los partidos de gobierno fue muy pobre. Ha quedado claro que el Presidente Duque tiene “amigos tibios y enemigos calientes”.

Mientras tanto…… los autores de la masacre de Bojayá, donde murieron 45 niños, están cómodamente en el Congreso de Colombia.