Opinión/ Creado el: 2018-11-26 01:16
Impuestos con sentido
Por: Cielo Ortiz
Un estudio realizado por el Banco Mundial en 2017 mostró que después de Haití, Colombia era el el país más desigual en el hemisferio, otras investigaciones lo han evidenciado: la Organización de las Naciones aseguró en 2011 que en el mundo, la desigualdad en Colombia era solo superada por Haití y Angola. Y este año, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), lo ubicó como el tercer país más desigual de América Latina. Comprender y combatir esta brecha debería ser en Colombia un mandato obligado para cualquiera que pretenda gobernar un territorio.
Y es que no hay que acudir a los estudios para saber lo que sucede nuestro país, y como parte de su territorio, en Neiva, nuestra ciudad. La desigualdad se campea por las calles y aunque es un gran logro haber mejorado el coeficiente Gini (a través del cual se mide la desigualdad) en 2017, estamos lejos de conseguir mejoras significativas.
Lo que resulta sorprendente es que ante la evidente situación se planteen reformas tributarias que no miren estas desigualdades y se haya pretendido grabar la canasta familiar, es decir lo más básico, lo elemental para subsistencia de cualquiera: el alimento. Eso por lo que millones de colombianos, miles de neivanos, los más humildes del territorio, se rebuscan un ingreso diariamente.
Si bien desde los gobiernos locales no pueden intervenir en la macro política fiscal y tributaria del país, lo que sí puede hacer es incluir en las decisiones impositivas locales, en las que se tiene poder de decisión, ese factor de desigualdad. Esto implica revisar la forma en la que se están calculando los impuestos de valorización, los impuestos locales que se imponen por prestaciones de servicio, el predial, los impuestos al comercio, entre muchos otros, de manera que en el gravamen impuesto haya una relación lógica entre ingreso y capacidad de pago.
Es claro que quien más necesita es quien menos tiene. Los impuestos locales deben ser una forma eficiente de redistribuir la riqueza en Neiva, de manera que sea posible seguir avanzando en tener una ciudad menos desigual, con niveles de vida más equitativos para todos sus habitantes, donde los dineros vayan a satisfacer las necesidades de quienes más las sienten.
Un estudio realizado por el Banco Mundial en 2017 mostró que después de Haití, Colombia era el el país más desigual en el hemisferio, otras investigaciones lo han evidenciado: la Organización de las Naciones aseguró en 2011 que en el mundo, la desigualdad en Colombia era solo superada por Haití y Angola. Y este año, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), lo ubicó como el tercer país más desigual de América Latina. Comprender y combatir esta brecha debería ser en Colombia un mandato obligado para cualquiera que pretenda gobernar un territorio.
Y es que no hay que acudir a los estudios para saber lo que sucede nuestro país, y como parte de su territorio, en Neiva, nuestra ciudad. La desigualdad se campea por las calles y aunque es un gran logro haber mejorado el coeficiente Gini (a través del cual se mide la desigualdad) en 2017, estamos lejos de conseguir mejoras significativas.
Lo que resulta sorprendente es que ante la evidente situación se planteen reformas tributarias que no miren estas desigualdades y se haya pretendido grabar la canasta familiar, es decir lo más básico, lo elemental para subsistencia de cualquiera: el alimento. Eso por lo que millones de colombianos, miles de neivanos, los más humildes del territorio, se rebuscan un ingreso diariamente.
Si bien desde los gobiernos locales no pueden intervenir en la macro política fiscal y tributaria del país, lo que sí puede hacer es incluir en las decisiones impositivas locales, en las que se tiene poder de decisión, ese factor de desigualdad. Esto implica revisar la forma en la que se están calculando los impuestos de valorización, los impuestos locales que se imponen por prestaciones de servicio, el predial, los impuestos al comercio, entre muchos otros, de manera que en el gravamen impuesto haya una relación lógica entre ingreso y capacidad de pago.
Es claro que quien más necesita es quien menos tiene. Los impuestos locales deben ser una forma eficiente de redistribuir la riqueza en Neiva, de manera que sea posible seguir avanzando en tener una ciudad menos desigual, con niveles de vida más equitativos para todos sus habitantes, donde los dineros vayan a satisfacer las necesidades de quienes más las sienten.
