IGUANAS ENVENENADAS
Es común encontrar en el ambiente paisajístico de la zona urbana de la ciudad, la presencia de iguanas, que se han convertido en un icono de la sociedad neivana, por la forma como circulan libremente entre los árboles, prados y vías. Son un símbolo de las especies animales, que diariamente observamos en el entorno, las cuales hemos venido protegiendo para evitar su extinción. Pero es inaudito, que durante el último mes han aparecido cinco lagartos muertos en la comuna 1 como lo informara la edición del Diario del Huila del día anterior. Han sido encontrados por habitantes y ambientalistas que han denunciado estos hechos aberrantes, que afectan a la fauna y al ecosistema de esta localidad.
Actualmente se desconocen los autores de estos crímenes ecológicos y se espera que las autoridades ambientalistas puedan detectar a los responsables para que puedan ser sancionados con las normas establecidas para tal efecto. Actualmente los colombianos, se conmueven y se movilizan ante escenas de sufrimiento y maltrato a estos seres vivos.
A través de los medios de comunicación, somo espectadores del aumento del fenómeno maltrato animal en algunas regiones del país. Son actos reprochables, desde todo punto de vista. Pero la reacción masiva que tales hechos, han dejado claro, que, por fortuna, cada vez es mayor el sentimiento de compasión frente al sufrimiento animal en el Huila. Esto ha llevado a que aumente la conciencia sobre la necesidad de actuar en múltiples campos donde este se presenta. A su vez, la irrupción de nuevas tecnologías, en particular los celulares con cámaras de video, y de las redes sociales ha servido para que episodios como los presentados, sean conocidos por amplios sectores de la población.
Más allá de los matices que el asunto pueda tener, debemos ser claros en que estamos ante una tendencia a todas luces halagadora. Comprueba que, al igual que buena parte del planeta, la sociedad colombiana también avanza por la senda del trato ético para con los animales. Es cierto que, como lo dijo Mahatma Gandhi, una civilización puede ser juzgada según la manera como trate a los animales.
No podemos seguir siendo pasivos por estos hechos detestables. Es, en suma, normal, incluso necesario, indignarse ante escenas que tocan las más profundas fibras de nuestras emociones. Pero este sentimiento debe acotarse y no debe ser el que guíe las acciones que luego se emprendan. Hay que mirar el asunto en toda su complejidad. Y ésto implica aceptar que todavía no se pueden dar algunos pasos, por más deseables que parezcan. Tener claro hacia dónde se avanza, pero evitar apresurarse en momentos de efervescencia que nublen el buen juicio y se olviden prioridades. Entre ellas, la del bienestar y supervivencia de la especie humana.
