Ibagón tenía toda la razón
El alcalde Rodrigo Lara Sánchez, no ha dicho toda la verdad ni se han hecho los reconocimientos a quienes verdaderamente los merecen por el litigio que por fin acaba de ganar el municipio de Neiva al Consorcio de Alumbrado Público Discelecsa.
A todo señor, todo honor y los que merecen los aplausos son en su orden Orlando Ibagón Sánchez, Alberto Poveda Perdomo, Rodrigo Lara Restrepo, Cielo González Villa y Pedro Suarez Trujillo, y en ultimas, el mismo gobierno de Rodrigo Lara Sánchez, quienes impulsaron la reclamación que salva al municipio de tener que desembolsar una altísima suma, casi igual al presupuesto de un año, que podría rondar en unos 400 mil millones de pesos de hoy.
La concesión de alumbrado público fue contratada a 20 años de duración a las 10 de la noche del día 31 de diciembre el año 97, o sea dos horas antes de concluir el mandato del alcalde ahora finado Gustavo Penagos, quien reemplazó a Guillermo Plaza Alcid.
En ese negocio se pudo evidenciar protuberantes fallas de quienes negociaron y pusieron en bandeja de plata el erario a los dueños de la concesión, quienes no contentos demandaron al municipio posteriormente para presionar una prórroga del contrato a 30 años, ¡que descaro!
No hubo estudios serios del total de las luminarias de Neiva y nos pusieron a pagar a los neivanos lo que no nos habíamos comido. Cobraban el mantenimiento de 22 mil bombillas cuando se sabía que únicamente habían instaladas 18 mil, evidenciándose un desequilibrio comercial y financiero contra el bolsillo de los contribuyentes.
En cuanto a los costos financieros, no se ajustaba mes a mes el flujo y seguían liquidando las cuentas con las variables inicialmente pactadas del IPC, o sea con una inflación del 18 por ciento y una tasa interna de retorno del 38 por ciento, la misma cifra que se cobra hasta ahora.
Dicho de manera sencilla, fue un contrato leonino que por poco quiebra las arcas municipales. Fue entonces cuando el entonces concejal y ahora diputado Orlando Ibagón, desde la plenaria del concejo alertó sobre esta anómala situación. Mejor dicho, era un contrato legal más rentable que un negocio ilegal.
Los dueños de Discelecsa plantearon una conciliación a la que se opusieron Ibagón y el ahora magistrado Alberto Poveda Perdomo, quienes denunciaron en la Procuraduría un posible detrimento patrimonial si ésta se negociaba. Pidieron un Laudo Arbitral, como se estipulaba el contrato, que salió a favor del municipio y obligaba a los contratistas a devolver 11 mil millones y a ajustar el flujo financiero a solo 8%.
Y aquí viene lo que podría llamarse un antecedente de que las sentencias en las altas cortes ya se vendían desde esa época, un fallo del Consejo de Estado, con extrañeza anulo el Laudo Arbitral con el argumento mentiroso de que no se había fallado en derecho sino en conciencia, como les parece. El Gobierno de Cielo González se opuso a ese fallo.
Una Acción de tutela contra esa sentencia instaurada por el ahora representante Rodrigo Lara Restrepo, no el alcalde, sino el representante, logró que la Corte Constitucional declarara nulo el fallo del Consejo de Estado por violar el debido proceso y dejó en firme el laudo arbitral. Según el diputado Orlando Ibagón, el entonces alcalde Pedro Hernán Suarez, fue decisivo porque brindó todo el apoyo a Lara Restrepo, le puso el hombro y coadyuvó la demanda, que había sido devuelta por falta de legitimidad por activa en la causa, por ese motivo, según Ibagón Sánchez, la acción de tutela no se perdió.
La Corte falló y regañó al Consejo de Estado y le manifestó la extralimitación de sus funciones y declaró que el tribunal de arbitramiento es autónomo y sus decisiones son de una sola instancia y no se puede alterar el fallo de fondo y revivió los efectos del Laudo Arbitral.
Ahora ¿Que por qué digo que el alcalde Lara no ha dicho toda la verdad?, porque el mandatario fue al Concejo y dio la noticia y sacó pecho el solo, noticia que indudablemente es muy buena y hay que reconocer que su gobierno reclamó la eficacia de la sentencia de la Corte, mediante un incidente de desacato, pero se le olvido reconocer el trabajo de las personas mencionadas para que hoy se hable de un triunfo de los neivanos, no de solo de este gobierno. Hay que ser noble siquiera un poquito.
