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Huilenses en el Mundo/ Creado el: 2014-01-12 12:08

“Las oportunidades están ahí para todos, solo nos hace falta ir por ellas”

Alemania, China, Australia, Italia y ahora, Noruega. Este ha sido el itinerario recorrido por Alejandro Jaramillo Martínez, desde hace seis años.

Escrito por: Redacción Diario del Huila | enero 12 de 2014

Nacido en Neiva y criado en Rivera, este administrador de negocios internacionales, acaba de ser contratado como uno de los 17.000 empleados de  la compañía noruega de petróleo Statoil, una de las más importantes del mundo.

Cuando Alejandro Jaramillo Martínez escuchó hablar por primera vez de la carrera de Administración de Negocios Internacionales cambió de sueño. La idea de ser militar, que le acompañó durante su infancia y parte de la adolescencia, se esfumó cuando supo que este título universitario le abriría las posibilidades de experimentar una de sus pasiones: viajar.

“Me vi recorriendo el mundo”, cuenta. Y así es como ha sucedido. Alemania, China, Australia, Italia y, ahora Noruega,  han sido, entre otros, algunos de los destinos que este joven de 26 años, nacido en Neiva y criado en Rivera, ha podido conocer durante los seis años que lleva fuera de Colombia formándose en prestigiosas universidades y trabajando en reconocidas empresas. Actualmente es uno de los 17.000 empleados de Statoil, la empresa estatal de petróleos noruega y la mayor petrolera de Europa, con operación en 30 países.

Cuando relata la forma en la que le han llegado las oportunidades lo hace con desparpajo y sencillez, sorprendido incluso, de que la vida le haya puesto retos que él no ha dudado en asumir. Por eso, esta no es la historia de un “hijo de papi y mami”, es la de un joven, que como muchos en Colombia,  forma parte de una generación que está dispuesta a conquistar sus sueños e ilusiones sin permitir que nadie les diga “no se puede”.

“En el país debemos cambiar la idea de que salir a formarnos o a trabajar en el exterior es para el rico, porque eso no es así, las únicas barreras están en nuestra mente”. Aunque reconoce que quien tiene recursos económicos puede tener un poco más de facilidad, enfatiza en que “las oportunidades están ahí para todos, sólo nos hace falta ir por ellas”.

La entrada al mundo

Alejandro Jaramillo hizo la carrera de negocios internacionales en la Universidad de La Sabana. Los tres primeros años la realizó en Bogotá y posteriormente viajó a Alemania para  concluirla en la Universidad de Ciencias Aplicadas, en Münster, aprovechando un convenio entre ambas instituciones.

Una vez terminados sus estudios hizo la práctica en Stuttgart en la empresa Bosch, quien a su vez lo envío a la China por seis meses para una práctica y así terminar sus estudios de doble titulación.

Alejandro cuenta que en Münster, se encontró con todo tipo de jóvenes colombianos, desde aquellos a quienes sus padres les apoyaban económicamente en todo hasta quienes se pagaron todo ellos mismos.

Vivían en los mismos apartamentos, comían la misma comida, se encontraban en los mismos lugares y eran muy solidarios. En otras palabras experimentó la igualdad social y eso le marcó profundamente, pues descubrió un mundo en el que las prevenciones y los estigmas no condicionan la interacción entre las personas.  “En Colombia las diferencias sociales siguen estando muy marcadas y esto nos quita la oportunidad de conocer personas excepcionales, con historias de superación admirables”, anota.

Alemania fue su entrada al mundo. “Viví solo, tuve que asumir mi vida al completo. Münster, es considerada la capital de las bicicletas. La ciudad está diseñada para este sistema de transporte. Andar en bici fue lo más delicioso que he hecho en mi vida”.

Casi inmediatamente terminado su pregrado, Alejandro se presentó en la Universidad de Sydney, en Australia para estudiar una Maestría en Administración de Negocio (MBA, por sus siglas en inglés), el cual consistía en realizar los tres semestres que duraba, en tres países diferentes. El primer semestre lo hizo en Sydney, el segundo en la Universidad Comercial Luigi Bocconi, en Milán (Italia) y el tercero en la Escuela de Economía y Administración de Negocios, en Bergen (Noruega), donde concluyó sus estudios.

Una vez recibió su título de postgrado, empezó la búsqueda de trabajo en una coyuntura un poco difícil, pues evidente que Europa afronta una crisis y las oportunidades tienden a disminuir. Sin embargo, él no claudicó. Luego de pasar varias hojas de vida por diferentes empresas, un día inesperado le llamaron de la empresa petrolera Statoil.

“Apliqué para un programa de training llamado ‘Gratuated Program’, el cual consiste en vincular a personas con poca experiencia laboral y entrenarlas de forma intensiva rotándolas cada seis meses. El objetivo es que cada empleado conozca cómo funciona la empresa”, explica. El programa dura dos años y busca, además, identificar a los futuros líderes de la empresa. Alejandro empezó en el área de licitación y contratación, y ahora se encuentra en el área de proyectos submarinos.

“De Noruega me gusta no sólo tener la oportunidad de formar parte de una de las empresas más importantes del mundo, también es un lugar que me conquistó por sus paisajes y es un país donde su gente mantiene una absoluta fascinación por la naturaleza”.

Alejandro también es un apasionado del medio ambiente y por eso sabe que Bergen es el sitio donde quiere estar ahora. A veces, cuando contempla el "De Syv Fjell" ("las siete montañas"), le viene a su mente el paisaje rivereño en el que creció.

Desde esa ciudad costera, considerada la segunda más grande de Noruega, este joven apasionado por la fotografía, mantiene, a pesar de la distancia, un contacto constante con  Fabio y Susana, sus padres, quienes lo han apoyado en todo momento y, por supuesto, con sus amigos, a quienes echa de menos, pues sabe que éstas son relaciones que sólo el tiempo construye.

 

“Debemos cambiar la idea de que salir a formarnos o a trabajar en el exterior es para el rico, porque eso no es así, las únicas barreras están en nuestra mente”.

 “En Colombia las diferencias sociales siguen estando muy marcadas y esto nos quita la oportunidad de conocer personas excepcionales, con historias de superación admirables”.

Por: Diana Manrique Horta y