Huila: Territorio Solidario ¿A quién representa Alberto Carrasquilla en el gobierno?
El gobierno de presidente Iván Duque, tiene claro lo que será la política económica y social y de la cual los colombianos tenemos que afrontar. Los que pensaban que el “joven” Duque era una muestra más del avance de Colombia en materia social hoy se manifiestan arrepentidos. La mayoría de sus ministros pertenecen al Consejo Gremial Nacional, club de empresarios quienes definen las políticas macroeconómicas de este país. No nos digamos mentiras, ese Consejo Gremial representa la combinación perversa de economía, política y en cierta medida la corrupción. Han sido la constante a través de la historia del país. Son muchos los casos para nombrarlos todos: Junguito, Fasecolda; Sabas Pretelt de la Vega, Fenalco; María Fernanda Ocampo, Confecámaras; Luis Carlos Villegas, ANDI; y los casos recientes: Guillermo Botero, ministro de Defensa, viene de Fenalco; Nancy Patricia Gutiérrez, del Interior, viene de Asomóvil; Andrés Valencia, de Agricultura, fue presidente del gremio de los avicultores (Fenavi); y Alberto Carrasquilla, de Hacienda; llegó al gobierno luego de trabajar con bancas de inversión privadas. Los ministros de Hacienda cuentan con el respaldo del Consejo Gremial Nacional, casi todos: Desde Alberto Carrasquilla, Juan Carlos Echeverry y Mauricio Cárdenas Santamaría, todos son de la misma escuela.
La suerte del país está en manos de tecnócratas de corte neoliberal que pretenden disminuirle los impuestos a las grandes empresas nacionales y multinacionales, porque según ellos son los que más generan empleos, cuando se ha demostrado hasta la saciedad que no es cierto, pero además bajo el argumento que en Colombia las grandes empresas pagan excesivas cargas tributarias. Es tanto el cinismo del señor Alberto Carrasquilla que propone el Sisbén para los ricos. Si algo indican las cifras es que mientras se le disminuyen los impuestos a las grandes empresas la desigualdad y la iniquidad aumenta. No sé de donde salen esos planteamientos. El impuesto de renta que pagan las empresas de capital bajó del 42% al 33%. La meta que dejó a los próximos Gobiernos el presidente Santos, según su ministro de Hacienda, Cárdenas Santamaría, y Santiago Rojas, director de la Dian, fue bajarlo al 22%. Para allá va el señor Carrasquilla. Mientras tanto disminuye la base para la declaración de renta y el pago de impuestos a personas que ganan más de $1 900 000. La propuesta del IVA de ampliarla a todos los productos de la canasta familiar es un golpe duro para la población en situación de pobreza y extrema pobreza y la clase media. Los caramelos pregonados del devolver el IVA a los más pobres o el aumento del salario mínimo, no dejan de ser distractores de lo que será el verdadero asalto a la mayoría de los colombianos. La economía no se ha recuperado de lo que significó el aumento que tuvo el IVA al 19% y lo que se propone agravará la difícil situación incluidas las micro, pequeñas y medianas empresas que sufrirán con mayor rigor el golpe propinado por el gobierno del presidente Duque.
Sacrificar los ingresos de los más débiles que provienen de las fuentes del trabajo y no las rentas del capital es lo que pretende gobierno que pregonó “El futuro es de todos”.
