Huila: Territorio Solidario
Paro del 21 de noviembre, despertar de la conciencia social.
Lo primero que deben hacer las instituciones públicas y el Gobierno en este caso, más que salir a decir que no existen razones de peso para el Paro del 21 de noviembre, es brindarles a los convocantes todas las garantías necesarias para que las movilizaciones se desarrollen en completa calma, no se puede impedir el derecho a la protesta que tienen las organizaciones sociales, sindicales, gremiales y empresariales. No puede el Gobierno utilizar como chantaje la no presentación de propuestas al legislativo sobre la reforma al régimen pensional o laboral. En estos momentos se discute la nueva reforma tributaria. No se puede desconocer la grave situación de asesinatos de líderes, masacres, y violaciones a los derechos humanos que suceden en el país bajo la mirada impune del ejecutivo de turno. El Gobierno de Iván Duque no puede escudarse en que solo lleva un año y que no puede resolver los males que aquejan al país fruto de años de desgobierno.
Llamo la atención para que no se estigmatice al movimiento sindical, social, antes de que se den las manifestaciones. Hablar sobre supuestos es irresponsable. Además los convocantes del Paro han expresado su compromiso de actuar de forma pacífica sin recurrir a métodos violentos. Por eso me llama la atención que hoy desde muchos sectores se esté generando miedo por lo que pueda suceder el 21 de noviembre fecha del Paro Nacional. Las condiciones están dadas para evitar que Colombia siga sumida en la grave crisis que vivimos. Las marchas y protestas son un catalizador y un termómetro para el Gobierno y las clases populares y medias que se sienten afectadas. Si la Presidencia y el partido gobernante no atienden y no cambian el rumbo del país, desconociendo y tratando en forma despectiva y violenta a los ciudadanos que salen a las calles, estaríamos sentando las bases para futuras luchas más masivas y con fuerte impacto político. Los sectores populares, los sindicatos y los movimientos sociales esperan que las políticas de Estado lleven a cabo soluciones eficientes frente a los graves problemas de Colombia. Estamos llegando al punto de no retorno donde los cambios tal vez vengan con las movilizaciones sociales.
