martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-01-20 03:01

Horas difíciles para la paz

Escrito por: German Alfonso López Daza
 | enero 20 de 2019

Los tiempos de optimismo y de una Colombia sin guerra vividos hasta el jueves pasado podrían estar llegando a su fin. El cobarde atentado terrorista que acabó con 20 jóvenes deportistas y estudiantes de la Escuela de Policía General Santander, fue el punto final que dio la sanguinaria guerrilla del ELN a los diálogos de paz.

La decisión presidencial de levantarse de la mesa instalada por el Gobierno de Santos en marzo de 2018 -congelada desde la posesión de Duque-, encontró apoyo en buena parte de la nación y en la comunidad internacional, pues es inadmisible cualquier manifestación de violencia y de vulneración de derechos humanos como forma de presión política para lograr acuerdos o concesiones.

La reactivación de la circular roja en contra de los cabecillas del ELN trae como consecuencia la captura por la Interpol y su entrega a las autoridades nacionales. Sin embargo, es improbable que Cuba acceda a lo demandado por Duque, dada la evidente identidad ideológica del régimen cubano con los elenos.

El argumento dado por el Canciller cubano es perfecto para evadir la solicitud de Duque: ceñirse a los Protocolos del Diálogo de Paz firmados entre el Gobierno colombiano y la guerrilla, lo cual incluye un Protocolo en caso de ruptura de la negociación.

De esta forma, la cúpula del ELN podrá estar tranquila en la isla pues contará con la protección del gobierno castrista de Miguel Diaz-Canel. Y en Colombia estaremos en grave riesgo de un aumento de los ataques de la guerrilla realizados por sus células urbanas que actúan de forma autónoma.

La preocupación puede ser mayor si se tiene en cuenta que el 2019 es un año electoral en el que se elegirán alcaldes, gobernadores, diputados y concejales, lo cual podría ser una época perfecta para sus ataques terroristas.

El Gobierno nacional tiene la gran responsabilidad de desplegar todo su aparato estatal para prever cualquier ofensiva guerrillera, exigiéndole resultados a las Fuerzas Militares y de policía. Pero también debe estar abierto a dialogar con el fin de evitar una guerra fratricida en la que todo el país puede perder el camino recorrido de la paz. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).