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Opinión/ Creado el: 2018-03-16 12:02 - Última actualización: 2018-03-16 12:02

Hora de balances

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | marzo 16 de 2018

Conocidos los resultados electorales del domingo es inevitable realizar los respectivos balances, asumiendo el mayor grado de objetividad posible, dada la sensibilidad y polarización en que se desarrolla la noble actividad política.

Para empezar, es necesario precisar que el sistema político y electoral requiere urgentes reformas estructurales que estimulen el voto consciente y reflexivo; para combatir con eficacia la enorme influencia del clientelismo soportado en las cuotas de poder y en los enormes recursos económicos que provienen de la llamada mermelada; es decir, un sistema que se fundamente en la cultura política y no en el peso de las maquinarias.

Por otra parte, la organización electoral exige inversiones en modernización tecnológica y operativa, así como la neutralidad partidista en el organismo rector del Consejo Nacional Electoral, pues la estabilidad institucional de la democracia se ve amenazada por las fallas a veces recurrentes de la Registraduría, como la que ocurrió el domingo con los tarjetones para las Consultas. El imperativo deber del sistema electoral es el de promover, estimular y facilitar la participación ciudadana, en condiciones de absoluta transparencia, eficacia e igualdad.

Con relación a los resultados, es evidente que hubo un pequeño incremento porcentual en la participación; aunque sigue muy alta la cifra de abstencionistas, así como crece la de votos nulos, tarjetas no marcadas y voto en blanco.

En cuanto a los guarismos electorales de los partidos y movimientos no hubo mayores sorpresas pues se daba por descontado el triunfo del CD; el ascenso de CR en votos y curules; la disminución en curules de los partidos Liberal, Conservador y la U; al igual que el incremento de votos y curules de los partidos y movimientos alternativos o de izquierda; así como la baja votación del nuevo partido de las FARC.

Quedaron repartidas las diversas tendencias políticas, aunque es evidente que las fuerzas de la llamada derecha impusieron sus mayorías relativas tanto en Senado como en Cámara.

El hecho sin duda relevante lo constituyó el resultado de las Consultas, en las cuales participaron activamente militantes de partidos y movimientos que no pertenecían a los que las convocaron; pretendiendo con ello alterar los resultados. Se confirmó así que tanto la elección de Congreso como el asunto de las Consultas, tuvieron enorme trascendencia para las coaliciones de cara a la primera vuelta presidencial, las cuales ya se están empezando a perfilar en éstos días.

Como una gran conclusión general podría afirmarse que la renovación del Congreso ha sido escasa, por la apabullante presencia de las clientelas electorales. Tal realidad explica que, por ejemplo, Miguel Gómez Martínez,   cabeza de la lista conservadora no haya logrado su elección.

No hay duda alguna. La perversidad de la circunscripción nacional para Senado ha corrompido la política; pues es vergonzoso observar los ríos de dinero que invierten en la vulgar compra de líderes, dirigentes y electores; con el fin de obtener las más altas votaciones; las que, a su vez; les aseguran mayores cuotas de poder; con lo que facilitan la reelección para atornillarse en las curules, mecanismo que asfixia la democracia y consolida las castas clientelistas. Ello explica los exitosos resultados de Villalba, Andrade y los Gonzales Villa; adicionados con el ascenso de Macías a quien Uribe le pagó con creces su lealtad; estructuras políticas que definirán la suerte de los huilenses por los próximos cuatro años. ¿Seguiremos en las mismas o peor?

Tales circunstancias imponen el deber de realizar un riguroso control de rendición de cuentas; una prensa crítica y no aduladora; un claro sentido de pertenencia con la región, pero sobretodo, conductas ceñidas a la rectitud ética y moral de gobernantes y gobernados.


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