Honestidad, objetividad y coherencia
Por Álvaro Hernando Cardona González
Una gran amiga de La Plata (H) nos envió por whastapp, y con ocasión de la pérdida de la Selección Colombia su partido contra Inglaterra, un mensaje que nos inspira para poner a reflexionar a nuestros lectores sobre el rescate de la honestidad, la objetividad y la coherencia necesarios para desterrar la intolerancia y odio que campea.
Según el mensaje, el periódico inglés “The Sun“ había titulado la semana que pasó una edición así: “Hoy Inglaterra se enfrenta a un país que se ha dedicado a darle cocaína al mundo”. El mensaje continuaba diciendo, entre otras, estas frases “El juego acaba de terminar y me voy tomar el atrevimiento de postear mi propio titular -Hoy Inglaterra acaba de enfrentarse a un país que le demuestra al mundo lo que es tener tesón, ganas, amor por una camiseta, compromiso, HONESTIDAD y talento- … dudo mucho que en éste mundial la gente pueda ver de nuevo un partido así, estos “cocaineros” señores les han dado la lección de su vida, hoy pueden aprender que además de producir cocaína, producen corazones llenos de ilusión y sueños, de ganas, esos corazones que pueden ser lastimados y traicionados en su cara y con lascivia, y aun así persisten, con la dignidad en alto y la fe en el Dios en el que creen intacta! Esos corazones que pueden ver que se les está asaltando en su cara, y no responden con agresividad o frustración malsana. Gran Equipo Inglaterra,...pero por lo mismo, no había necesidad de tener en el medio a un árbitro que no hiciera honor a esos guerreros...para ser Juez de algo, uno debe por lo menos tener una idea de lo que acarrea ser justo o del significado de la palabra justicia...y usted ha dejado tanto que desear,....”
Desde esta columna hemos abogado innumerables veces por el rescate del sentido común y la Justicia para resolver nuestros problemas. E insistimos, porque el sentido común está impulsado por la ética, el marco de comportamiento que nos lleva hacer el bien y evitar el mal. Ser honestos, no sólo francos con nosotros mismos, sino más difícil, ser francos en el trato a otros. Esto a su vez nos propiciará, o mejor, exigirá ser objetivos. Ser capaces de mirar los varios lados de un tema, una persona o una situación. ¿Cómo usar el sentido común y ser honestos, si no somos objetivos? Y finalmente coherencia. Que lo que nos dicta la ética, basada en la honestidad, la objetividad y el sentido común, nos haga comportarnos en consecuencia.
¿Cómo abogar por la “paz” si sembramos odios; cómo buscar justicia si aceptamos en nuestras casas delincuentes; cómo decir que creemos en la educación si formamos malos profesionales y pésimos ciudadanos; cómo desear gobernantes probos si los corrompemos y actuamos mal en la sociedad? Reflexionemos.
