viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-10-17 12:46

Hombre visionario y humanitario

Escrito por: Editorial | octubre 17 de 2017

La sociedad huilense se encuentra muy consternada por la muerte del médico especialista Hernando Liévano Perdomo, que dejó una impronta y un legado como hombre ejemplar para las nuevas generaciones. A sus 90 años de existencia terrenal, se caracterizó siempre por ser un hombre filántropo porque defendía su profesión de manera altruista para el servicio de la humanidad. Desde sus inicios, se caracterizó durante el trasegar de su vida profesional, como una persona defensora de las ideas liberales y fue muy controvertido cuando se desempeñó como concejal de la ciudad de Neiva, porque se convirtió en el principal defensor de las obras de desarrollo social y ecológico. Bachiller del Colegio Nacional Santa Librada, adelantó sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá. Era hijo del médico naturista (sin graduarse), Luis Arturo Liévano Perdomo y de Lola Perdomo Liévano. Formó parte de una familia que le brindó a la región, los cimientos para que llegaran por primera a vez a la región los médicos especialistas y que posteriormente se convirtieron en los pioneros para que existiera la Facultad de Salud y se especializaran en esta ciudad. Inclusive, fueron los primeros en estructurar la formación de las enfermeras como instrumentadoras en el Hospital San Miguel. Defensor acérrimo junto al gremio médico para que el Hospital General se convirtiera en Hospital Universitario, adscrito a la Facultad de Salud de la Usco.

Además, fue un hombre decisivo para el progreso del Huila. El desempeño de su actividad profesional, lo realizó con lujo de detalles como médico urólogo, la combinó en su calidad de empresario del sector hotelero, desde que fundó el Hotel Chicalá. Fue uno de los fundadores con Rodrigo Lara Bonilla, del movimiento de la Dignidad Liberal. En su condición de concejal del municipio de Neiva, lideró y apoyó importantes proyectos para el desarrollo de la ciudad. Fue promotor de los grandes debates candentes que generó desde el cabildo, que se caracterizaron porque dejaron su huella, por la elocuencia y recia posición frente a proyectos de gran importancia para el desarrollo de Neiva. Nunca aceptó las propuestas que le hicieron para ser miembro de otras corporaciones públicas del orden superior. Dentro de las anécdotas que recordaremos los huilenses, fue el comentario que hizo en otrora, referente a la visita del inmolado líder político, Luis Garlos Galán Sarmiento, ocho días antes de su asesinato en el Hotel Chicalá de su propiedad, donde se alojó: “en una habitación del Hotel, cuando estaban dialogando sobre la situación política y económica del país, expresó la siguiente frase: Yo sé a qué a mí me van a matar, pero sigo defendiendo mis ideas. Yo no puedo darle la espalda al pueblo. Siempre le daré la cara, así me maten y cayeron las lágrimas al piso”. Paz en su tumba.


Comentarios