Hipoteca en blanco y negro
Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez
El problema con las redes sociales es que muchos temas que pueden terminar siendo objeto de un debate constructivo, terminan convirtiéndose en una cuestión de indignación y desinformación.
Tal es el caso de la hipoteca inversa, término y figura que no fueron concebidos por este gobierno, y que opera en más de 30 países, tan ricos como el Reino Unido o tan parecidos a nosotros como Perú.
Apenas conocido el borrador de lo que sería el decreto para establecer esta forma de generar ingresos adicionales a personas mayores de 65 años, llama la atención que muchos la definieron como una expropiación disfrazada, y llegaron a comparar el papel a desempeñar de los bancos, con el de las aves carroñeras que no ven la hora de que su presa muera para arrojarse sobre ellas.
Es claro que esta imagen negativa de los bancos, no es precisamente inventada, como tampoco lo es que en este país cualquier medida gubernamental puede desbordarse y volverse contraproducente.
Aun así, lo que se propone a través de la hipoteca inversa, si bien usada, puede ser una opción atractiva para personas que quieren tener liquidez para el resto de su vejez, sin despojarse de su vivienda.
Este carácter opcional, es entonces la primera señal de que lejos está de ser una expropiación, ya que esta última implica ceder al Estado la propiedad de un bien inmueble de manera obligatoria ya sea por vía administrativa o judicial, incluyendo el despojo material de la casa.
Por otro lado, el borrador del decreto expone tres modalidades de hipoteca, siendo estas, una renta vitalicia, una mensualidad fija, y una cuota única, modalidades que pueden ser renegociadas o revertidas.
Por lo pronto, los mayores detractores parecen ser los herederos presuntos de aquellos adultos mayores que podrían verse atraídos por esta figura, sin importar que tan atentos hubieran estado de sus progenitores antes de que surgiera esta opción.
Aun así, el diablo está en los detalles diría un refrán inglés, y no se trata de tragar entero, porque hay dudas que persisten sobre todo referente al valor de la cuota, cuestiones tributarias y la misma reversión de la hipoteca.
Personalmente hay dudas concretas que de ser absueltas podrían generar un apoyo más generalizado entre la población y las coloco a modo de pregunta:
¿Debe el adulto mayor ser propietario de un solo bien inmueble para optar por esta hipoteca inversa?(pudiendo dejar sin hipotecar los demás). En caso afirmativo ¿Puede arrendar el bien hipotecado o debe ser estrictamente su lugar de residencia?.
