miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-06-04 01:18 - Última actualización: 2018-06-04 01:18

Hijos agresores

Escrito por: Editorial | junio 04 de 2018

De acuerdo con las estadísticas emanadas del Instituto de Medicina Legal, las transgresiones físicas y sicológicas contra los padres de familia y los adultos mayores han mantenido una participación del total de éstas, durante la última década con más de 1000 casos reportados anualmente, para lo cual esta clase violencia se constituye en un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza. Estas afectaciones pueden adoptar diversas formas, como el maltrato físico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas. Lo anterior se puede ver reflejado, como resultado de la negligencia, sea intencional o no. Inclusive en la legislación colombiana, la figura jurídica de la Indignidad Sucesoral se produce cuando el heredero o legatario, por actos delictuosos contra la persona o bienes del causante, traiciona los normales sentimientos que se suponen existir entre uno y otro, como cuando el hijo comete graves atentados contra sus padres.

Ahora, cuando los hijos abandonan a sus padres y los dejan en completa indefensión, los adultos mayores pueden demandarlos por alimentos. Solo se necesita que acrediten ser sus padres legales para exigir su manutención. Apoyarlos o asistirlos cuando lo requieran, ya no es un acto de voluntad, sino una obligación. Hoy en día, es repudiable y criticable desde todo punto de vista que se mire, la forma irracional e irresponsable como se están presentando estas situaciones de agresiones, que son repudiables por la sociedad moderna, contra unos seres inermes e indefensos que han construido durante toda su vida sus hogares, desde su procreación, cuidados especiales desde la infancia, formación integral y académica, acompañamiento permanente en cada uno de los momentos felices y difíciles, que durante el trasegar de sus vidas, logran posicionar profesionalmente y laboralmente a sus hijos.

Además, logran construir un capital económico, que es apetecido en su etapa de la madurez, por los mismos, creándoles unos ambientes malsanos y deprimentes a sus primogenitores, que con su adultez y envejecimiento van perdiendo sus fuerzas y estado de raciocinio, porque entran a un estado de deterioro de su estado de salud. No hay derecho, que se presenten casos aberrantes de algunos herederos que los abandonan y los dejan en situaciones de indefensión, sumidos en la postración y considerados erróneamente como un estorbo para sus aspiraciones personales.


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