jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-05-19 12:55 - Última actualización: 2018-05-19 12:56

Herederos de una patria boba

Escrito por: Amadeo González Triviño
 | mayo 19 de 2018

Todo parece indicar que los sementales de la Patria Boba, nos dejaron una herencia republicana y grotescamente democrática, para perpetuarse en el poder y en la distribución de la mermelada de nuestra rica y explotada tierra colombiana, mancillada por la corrupción, la ilegitimidad del poder público y lo que es peor, las bagatelas de una administración de justicia emparentada con la ilegalidad, con el crimen y con el delito, en un contubernio que se perpetúa día a día, como una maldición de la que no podemos escapar muy fácilmente.

 

Se vienen las elecciones. Los que se dicen grandes intelectuales y representantes del centro y de la izquierda y moderados, se enfrentan contra quienes son día a día, escogidos por el pueblo y vitoreados en las plazas públicas, para silenciarlos y generar en torno a ellos, todo un presagio de mal agüero y de situaciones que no se compadecen con el mundo que se lleva dentro y con las posibilidades de unas esperanzas que deben renacer, crecer y multiplicarse, para alcanzar la realización en este país, de hombres y mujeres libres, de hombres y mujeres que sueñan con una paz y con una tolerancia y un respeto mutuo, para salir de la inercia y de la esclavitud a la que nos han convocado toda una vida.

 

Hemos aprendido una lección dura y triste, como es la de repetir y repetir, sin posibilidades de pensar y de considerar lo equivocados que están quienes vaticinan que nuestra economía ha de ser transformada radicalmente por el advenimiento de un determinado candidato, en tanto que se pregona y se difunde la teoría de que regresando el gran caudillo al poder, sin tener en cuenta que con su liderazgo se destrabarán las rencillas y los linderos que se han conjugado entre el odio y la persecución y el desfalco y la concentración del poder en un líder que quiere surgir de las cenizas y del fuego al que nos han tenido sometido, para perpetuarse por secula seculorum en el poder.

 

El país requiere un cambio, no solo concebible dentro de la mentalidad, sino dentro de las actitudes, donde haya respeto y tolerancia. Necesitamos transformar nuestra forma de pensar y volver a pensar en los destinos que nos esperan, cuando sobre falsos conceptos de moral y de ética se acabó con la vida de muchos colombianos, en una guerra de sangre y de dolor, del cual, no podremos recuperarnos en los próximos cincuenta años, pero que debe servir de alimento para la construcción de una sociedad en la que no se permita la repetición de años de barbarie, de dolor y de exclusión a la que hemos estado sometidos.

 

Qué será de esta nación, presuntamente democrática, cuando se persigue y se menosprecia al otro, cuando entre los mismos hay afrenta y un fin malvado de acabar destruyendo lo poco que nos queda, para que se consolide ese viejo adagio de que en la medida en la que dividamos al pueblo, reinaremos por siempre?

 

Y vienen las migas del poder, vienen las pequeñas dádivas que las clases más famélicas y pauperizadas sienten como un gran alivio, como una única posibilidad de vivir una francachela, como en realidad se han constituido las elecciones en nuestra patria, donde un abrazo, un almuerzo, un bulto de cemento y hasta una sonrisa de un candidato, son capaces de comprar una conciencia, por un solo día, cada cuatro años, según la elección de que se trate, para perdurar durante otro tanto, olvidados del poder y de la protección a la que tenemos derecho.

 

No seamos perversos, descubramos la realidad y la forma como nos han querido someter y nos siguen desconociendo en una sociedad donde el poder está cercenado desde la médula, por una corrupción de la cual somos cómplices y la apoyamos, cuando elegimos mal, y seguimos eligiendo a quienes han hecho de nuestro país, un falso positivo de paz y de guerra, que no queremos repetir.


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