Hasta el fondo Colombia en paz
Nuevamente la opinión pública se encuentra muy sorprendida por el supuesto escándalo de corrupción que se ha descubierto durante los últimos días, con el manejo irregular de los recursos del Fondo Colombia en Paz, que se consolidó con recursos provenientes de los países de la Unión Europea y de la comunidad internacional. Estas donaciones tenían una destinación específica para financiar las fases de implementación del Acuerdo Renegociado de Paz. Desafortunamente los Organismos de Control, han descubierto que este Fondo de Naciones Unidas para el Posconflicto, que tenía como objetivo principal, la financiación de proyectos encaminados hacia la construcción de una paz estable y duradera en Colombia, se desviaron para sostener una fronda burocrática y para pagar gastos suntuarios para el funcionamiento de la JEP.
Es una vergüenza que nuestro país haya llegado a este extremo. Con alegría y con una gran solidaridad de estos países donantes, querían hacer presencia con sus aportes para que se pudiera consolidar las diferentes fases de este proceso de paz. Se buscaba que las regiones afectadas por este absurdo e irracional conflicto armado que duró más de cinco décadas tuvieran un final feliz. Lo que no contaban, era que habían designado una clase de funcionarios inescrupulosos que empezaron a feriar estos valiosos recursos, que en nada han beneficiado a las victimas de esta violencia. De nada ha servido que se haya involucrado a la sociedad civil y la supuesta vigilancia que hacía el gobierno nacional, porque fueron los intermediarios que se han lucrado de esta contratación.
Ojalá los seguimientos, videos y audios que se encuentran poder de los Organismos de Control, que prueban el manejo irregular de la adjudicación de diferentes proyectos para fin, logren establecer resultados para sancionar drásticamente a los funcionarios implicados en tales esperpentos jurídicos, que han colocado en entredicho la imagen del país ante la comunidad internacional. Además, se espera que no vayan a quedar en los anaqueles de los Despachos Judiciales, como ocurre con otros casos de corrupción plenamente identificados y que a la fecha no existen condenas ni sanciones ejemplares. Ya se tienen las evidencias que se han obtenidos a través de controles técnicos y seguimientos legales donde se advierte la existencia de una red de intermediarios que estaban interesados en la adjudicación de proyectos a determinados empresarios. Lo anterior se convierte en otro cartel, descubierto donde se comprueba una vez más, la crisis institucional que presentan las altas esferas del Estado, que se encuentran permeadas por el síndrome de la corrupción.
