Hagamos un pacto por la vida (II)
¡Necesitamos sobrevivir! Decíamos hace ocho días. Por lo que proponíamos y justificábamos un pacto ético, sincero y de largo plazo por la vida.
Colombia no puede esperar tanto para implementar las tendencias de otros países alrededor del medio ambiente. Por ejemplo, hay que hacer la transición ya por energía más renovables, suprimiendo la explotación del carbón y de los hidrocarburos para generarla. Probablemente deberemos explotar esos recursos por otro lapso mientras de verdad también otros productos necesarios se sustituyen (aceites, filtros para purificación del agua, medicamentos, etc) Colombia tiene todo para asegurarse energía incluso de sobra para comercializarla internacionalmente pero usando otras fuentes generadoras. En el caso del carbón es absurdo que este está dejando de ser comercial por la simple razón de que cada vez menos países lo adquieren y no por nuestra propia decisión consciente del daño que hace al medio que permite una vida de calidad. Una transición racional puede planificarse.
Ya mismo Colombia debe propender e implementar sin mayor dilación, por fuentes alternativas menos contaminantes para generar energía y otros productos.
Debemos ser competitivos ahora y para un futuro de calidad de vida y económico, más prometedor. No mirar tanto las tendencias, las cuales adoptamos tan lento, sino SER la tendencia. Por eso un pacto y de largo plazo. Sin politiquería.
Tenemos ejemplos de que hemos avanzado, por lo que es posible avanzar más en la búsqueda de estos propósitos. ¿No dizque la “vida” es el centro de las preocupaciones del Estado Social de Derecho que instauramos con la Constitución Política de 1991?
Colombia ha mostrado un gran liderazgo en temas ambientales como de implementación de normatividad especializada, en proyectos exitosos de conservación (áreas protegidas y estratégicas), en el uso de herramientas de política y control fiscal; los avances en disminución de residuos sólidos a las calles y carreteras es ostensible, la distribución de competencias entre la Nación y las entidades territoriales, y muchas más. Incluso en conocimiento científico con descubrimientos de nuevas especies y géneros de fauna natural.
Así que podemos. Nos falta la voluntad y es posible que esta deba venir del sector privado porque un pacto como el que proponemos parece difícil en la atmósfera politiquera y absurda que vivimos.
Nuestros mayores retos son: 1- Hacer transición energética y eliminar la minería para energía 2- Frenar y poner coto a las causas de la deforestación 3- Ordenar ambientalmente el territorio 4- Definir los renglones de desarrollo para buscar ser potencias referentes mundiales en ellos. ¡Sí a la vida!
