Hagamos un pacto por la vida (I)
Es probable que alrededor de cómo terminar las causas de actos violentos en Colombia no nos pongamos de acuerdo. Unos están de acurdo con perdonar delitos y transar con los delincuentes y otros con que eso nunca más suceda y hacer las cosas diferentes a como lo hemos hecho desde hace más de 40 años.
Pero tal vez, en lo que sí podremos ponernos de acuerdo es en que hay que garantizar las condiciones de vida humana en nuestro país y el planeta. Que sin ello, con o sin violencia, igual, vivir con calidad no es posible.
Debemos proponernos a sacar adelante un acuerdo por el medio natural y la vida (incluida la animal y vegetal), con acciones, metas y plazos que no dependan de los períodos gubernamentales. Un pacto sincero y real para garantizarles posibilidades de vida a las futuras generaciones. Uno que parta identificando cómo generar cambio en el comportamiento, desde el entendimiento de que la pérdida de las condiciones y aplazar la recuperación de esta produce efectos sobre la vida y el desarrollo económico.
En este espacio ya hemos hecho referencia al contenido y postulados de la Encíclica Laudato, Sí. Porque ya no es suficiente hacer hoy el desarrollo sostenible, sino que este debe ir acompañado de acciones de recuperación cierta de condiciones anteriores de la naturaleza respecto del hoy. Es decir, no es suficiente entregarla como la encontramos sino que sólo seremos éticos si recuperamos de a poco su estado original. Hay que revertir la curva de pérdida de especies, degradación de ecosistemas y deterioro de hábitats y con ello garantizar la existencia humana.
Aunque los estados y sus gobiernos, han hecho mucho por el ambiente, como implementar regulaciones, mejorar la capacidad científica y conocimiento del territorio, mejorar la institucionalidad especializada, destinar recursos, avanzar en la educación ambiental, etc; no es suficiente. Entre otras cosas porque aumenta vertiginosamente la población y con ello las presiones y demandas sobre el aire, el agua, el suelo, la fauna, etc:
Las consecuencias de lo que hemos hecho y resistirnos al cambio, nos ha golpeado a todos sin distingos, ha alterado el comportamiento del planeta (sequías, tormentas, más sismos, inviernos más prolongados, extinción de bosques, aumento de la temperatura de los océanos y más epidemias)
Cuando ya entendimos que la economía y los sistemas administrativos-políticos tienen que transformarse debido a que la manera como se han venido desarrollando las políticas públicas y las actividades económicas con consecuencias graves en deterioro ambiental y más pobreza, se requiere un pacto por la vida. ¡Necesitamos sobrevivir! ¡Tenemos el deber ético de hacerlo!
