Guerra comercial
Desde que China se consolidó como la segunda potencia económica mundial, se convirtió en una seria amenaza para la supremacía económica de los Estados Unidos que ha mantenido hasta la fecha. Inclusive este logro se obtuvo a pesar de las dificultades que ha venido presentando el crecimiento de este gigante asiático, que, durante más de 25 años, sostuvo un crecimiento sostenido superior al 8%. Existen varios factores que han permeado la dinámica de este país. El PIB creció 6,7% durante el último trimestre, situándose en torno a los 13 billones de dólares en la vigencia anterior. La economía estadounidense que presentó un valor de US$20 billones de dólares, considerada la más más grande del planeta, está iniciando a escuchar pasos de animal grande.
Pero el creciente déficit comercial que ha venido presentando la economía de los Estados Unidos durante las últimas dos décadas, ha hecho metástasis en la actual administración de Donald Trump. El mundo ha conocido su estilo autoritario, que le ha permitido imponer una nueva gobernanza, a través de sus permanentes trinos que emanan mensajes que generan ruidos innecesarios, que impactan de alguna manera, a todos los habitantes de este planeta.
Por este motivo, el inicio de la guerra comercial contra China que ha emprendido el país más grande del planeta, así lo confirma. Todas las demás naciones del mundo se encuentran actualmente en ascuas, producto del actuar del primer mandatario de los estadounidenses. Se están cumpliendo estrictamente con una de sus promesas de campaña. Tomó la decisión de aumentar los aranceles a miles de productos (5.745 partidas) provenientes de la China, con aranceles que oscilan entre el 10 el 25 por ciento, que se impondrán a la tercera parte de lo que le compra al país asiático. De nada han servido las reiteradas reuniones de ambas delegaciones de estos gigantes económicos, que han sostenido.
Hay que ser sinceros. Aquí no está en juego una estrategia empresarial, sino el bienestar de millones de personas en el orbe entero. Recordemos que, en estos asuntos, los vasos comunicantes existen, lo que explica la reacción de los mercados globales. El día anterior, la mayoría de las bolsas mundiales se desplomaron. Como reacción y en represalia contra Washington, la China impondrá aranceles de 60.000 millones de dólares a bienes de Estados Unidos a partir del 1 de junio. Nuestro país, ya empezó a sentir los primeros coletazos de esta guerra comercial. El alza del dólar que está bordeando los 3.300 pesos, lo cual encarecerá las importaciones de bienes y servicios y aumentará el costo de la deuda externa, son entre otras, las manifestaciones que empezaremos a sufrir los colombianos.
