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Opinión/ Creado el: 2018-03-27 02:25 - Última actualización: 2018-03-27 02:25

Grave derrame de crudo

Escrito por: Editorial | marzo 27 de 2018

Un grave derrame de crudo se está presentando en una zona donde se encuentra el pozo Lizama 158 de petróleo, que anteriormente fue clausurado por Ecopetrol hace 10 años, en jurisdicción del municipio de Barrancabermeja en el departamento de Santander. Las imágenes que nos muestran los medios de comunicación y que circulan a través de las redes sociales, son dantescas y muy preocupantes por el grave daño ecológico que se está presentando a lo largo de 30 kilómetros en la región. Los lodos y parte del crudo brotan incontroladamente y los esfuerzos que están haciendo las brigadas de emergencia dispuestas para tal fin, llevan 24 días continuos, sin que se pueda controlar dicho derrame. Los habitantes residentes en la zona rural de esta localidad están siendo espectadores de la creciente contaminación ambiental provocado por este desastre, que nunca se había visto en la zona, porque se están afectando a los ríos y sus afluentes hídricos, que está llegando directamente a las fuentes que suministran el preciado líquido a los acueductos municipales. A pesar de los 14 puntos de control que se están establecido sobre el cauce del río Sogamoso y otros afluentes, no se ha podido detener a la fecha este proceso nefasto para la fauna y flora de la región.

 

Con ello se refleja la improvisación y el grado de responsabilidad que tendría Ecopetrol por no atender oportunamente las recomendaciones que había reportado con antelación en el año 2016, a la Agencia Nacional de Hidrocarburos sobre esta situación que podría haberse evitado. Este informe de 300 páginas demuestra que la empresa sabía sobre posibles fallas mecánicas y de revestimiento de este pozo, el más probablemente culpable del derrame de petróleo que hoy tiene a Santander ante una emergencia ambiental sin precedentes en el país. Inclusive en febrero de 2017, Ecopetrol le envió un informe de operaciones a la ANH en el que le dijo a la entidad que el pozo Lizama 158 estaba inactivo por problemas mecánicos y de revestimiento, y que estaban esperando la aprobación de recursos para el mantenimiento por parte de la Junta Directiva.

 

Ante la magnitud de la emergencia, se hizo necesario el apoyo tecnológico internacional para colaborar con la reparación mecánica del pozo y frenar definitivamente el flujo de crudo y el lodo que emana del subsuelo. Es inadmisible que la empresa haya ocultado información sobre esta situación y no se hayan tomado las medidas tendientes a prevenir esta clase de desastre. En caso de comprobarse su negligencia administrativa, deberán compensar a las familias afectadas y empezar los procesos de restauración de los ecosistemas afectados, aunque serán muy lentos en su recuperación.


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