viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-24 02:55

Gran preocupación

Escrito por: Editorial | julio 24 de 2017

Para la sociedad colombiana se ha vuelto un gran problema la presencia de menores infractores en la mayoría de delitos que transgreden el Código Penal y las demás normas establecidas para contrarrestar este flagelo, que está amenazando seriamente la armonía y la tranquilidad de los hogares en este país. Se ha constituido en un aspecto innegable de importancia para analizar el génesis de estos adolescentes, para que las autoridades puedan estructurar alternativas de solución, con el fin de atender el futuro de las nuevas generaciones. Para muchos analistas, es controversial y aún ofensivo utilizar este calificativo que nos afecta todos, por las implicaciones sociales y económicas que están afectando el bienestar de las comunidades. Aunque estos menores de edad están en una maduración sicológica, están infringiendo la institucionalidad, pero que su accionar son el resultado de las influencias del medio social y de sus progenitores, que, en la mayoría de las veces, los inducen a cometer actos delictivos. Pero en nuestras ciudades, es permanente la presencia de los mismos, en el cometimiento de fechorías, atracos y homicidios que están generando una gran preocupación a todas las entidades encargadas del manejo de la infancia y que no encuentran una salida efectiva a este flagelo, que corroe la paz de los colombianos. Consideramos que se deben endurecer las penas porque, son lo suficientemente responsables y deben recibir el mismo tratamiento que los adultos infractores. Aunque parezca muy fuerte esta aseveración, en algunos países desarrollados, han empezado a tomar decisiones severas y muy radicales, sobre este fenómeno, por el impacto negativo que recibe la sociedad, cuando es sujeta del accionar delictivo de las nuevas generaciones.
    
En nuestro departamento, las autoridades han expresado que diariamente crecen las cifras de menores infractores. Los huilenses nos encontramos hastiados, porque esta tendencia creciente es alarmante. La institucionalidad a pesar de que, se adelantan importantes programas de prevención y de resocialización con los menores infractores, cada vez es mayor el número que entran a conformar bandas juveniles en los municipios, que desde temprana edad se dedican a delinquir, afectando el bienestar de las familias.

Consideramos que estas personas, más que infractores o delincuentes, son síntoma de la existencia de fallas más graves en la estructura social, en especial desde el seno de la familia, donde se ha fallado en su formación y en su proceso educativo. Los mayores tienen mayores posibilidades de conducirse a su libre albedrío. Los menores por su falta de madurez y experiencia, porque están en proceso formativo, son mucho más susceptibles de ser permeados por factores externos que los inducen a ser delincuentes. Se debe mejorar las condiciones de vida y fortalecer la educación desde el hogar y simultáneamente en las instituciones educativas, para fortalecerla y generar nuevos espacios de convivencia ciudadana, para las nuevas generaciones.
 

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