Gina, una mujer valiente
Mayerly tiene 5 años. Juega a los desfiles en la humildad del lugar en el que vive, en el asentamiento El Tesoro. Quiere ser una modelo, le ha dicho a su madre, Gina Paola, quien ve por ella y por sus dos hermanos de 10 y 11 años. Mayerly también quiere ser patinadora, y por eso ensaya con los patines que le presta la hija de su vecina. Hace ya varios días que Mayerly no va a clase ni practica con los patines prestados. Gina Paola está con ella, la cuida día y noche mientras los médicos del Hospital San Ignacio en Bogotá tratan de que Mayerly se recupere de un severo caso de dengue hemorrágico.
Conocí a Gina Paola, a Mayerly y a sus hermanitos de 10 y 11 años, en una de las visitas que hicimos a muchos de los asentamientos de la ciudad, cuando era Gerente de Las Ceibas, Empresas Públicas de Neiva. Ella y sus hijos viven en El Tesoro, desde hace ocho meses cuando decidió separarse de quien había sido su esposo, cansada del mal trato que le había dado por varios de los 12 años que habían vivido juntos. La decisión de Gina Paola no fue fácil, pero nada en su vida lo ha sido. Nació en una familia humilde y su madre, así como ella, dejó a su padrastro por mal trato. Para sacar a Gina y a sus hermanos adelante trabajaba como aseadora. Otra mujer valiente.
Como muchas mujeres madres cabezas de familia de nuestra ciudad, Gina ha tenido que dividir su tiempo entre ser madre de niños pequeños y tener que trabajar en oficios varios. Ha tenido temporadas en las que ha tenido que levantarse a las 3 de la mañana para dejarles el desayuno y el almuerzo hechos a sus hijos, y luego salir trabajar, a limpiar en bodegas o casas de familia. O a trabajar en la calle vendiendo limones, morcilla, gelatina o dulces, cuando el trabajo fijo escasea. Como muchas de nuestras mujeres neivanas, Gina se rebusca el sustento, encuentra la forma de seguir adelante, no se deja atrapar por las dificultades; en cambio, las esquiva con fuerza y coraje.
Antes de que Mayerly enfermara de dengue, Gina Paola estaba a punto de entrar a trabajar como aseadora, con un salario fijo, prestaciones, servicio de salud, un mejor horario; un trabajo duro, sí, pero formal y mejor remunerado. Entonces, Mayerly enfermó y Gina tuvo que rechazar su oportunidad, porque como muchas mujeres no tenía quien cuidara de la pequeña en el hospital, y porque a ella el corazón de madre se le arrugaba de solo pensar que iba a estar lejos de su hija. Mayerly sigue hospitalizada, pero según los médicos saldrá en unos días. Gina Paola, no se ha despegado de su lado ni un momento. Sé que Gina regresará y podrá tener el empleo. Es una mujer valiente, como muchas neivanas que madrugan a trabajar, cuidan de sus hijos, responden por sus hogares. Quise compartir esta historia con ustedes, para decirle a Gina Paola que no está sola, que esperamos que regrese pronto con Mayerly, y sus sueños de modelos y patines.
