Fondo de Estabilización de Precios del Café, un paso inicial para construir región
Por: Manuel Macías Arango
La crisis actual e histórica, que atraviesa el sector cafetero colombiano y afecta a más de 540.000 caficultores en el país, se debe principalmente al modelo de fijación del precio interno de compra del café, debido a que en este modelo juegan variables que tienen una alta volatilidad, al obedecer a la ley de la oferta y la demanda del mercado, por ende, son precios especulativos y no existe ningún control sobre estas aunque el mayor afectado, por basarse en la especulación, siempre es el mismo: el caficultor.
El precio interno de compra de café, establecido por la Federación Nacional de Cafeteros, se conforma por la suma de cuatro factores: i) Precio del mercado de contratos futuros de café en la bolsa de Nueva York; ii) Precio adicional (prima) sobre el café excelso colombiano por sus atributos de calidad superior y de diferenciación; iii) Tasa de cambio peso–dólar; iv) Costos y gastos de comercialización (almacenamiento; trilla; gastos financieros, transporte y exportación).
Estos cuatro factores no contemplan los costos de producción y gastos en los que incurre el caficultor para producir su café. Por lo tanto, en muchas ocasiones, como ha sucedido históricamente, el precio interno de referencia no alcanza ni siquiera a cubrir los costos de producción y gastos que asume el caficultor.
Por lo anterior, reviste vital importancia los caficultores a nivel nacional y en especial para los huilenses -primeros productores nacionales de café- la aprobación de la ley que crea el Fondo Estabilización de Precios del Café, proyecto de ley presentado e impulsado por el Centro Democrático y abanderado por el senador Ernesto Macías, y la inclusión de este Fondo dentro del Plan Nacional de Desarrollo, recientemente aprobado en el Congreso.
La creación de este fondo de estabilización es el primer paso para construir región con acciones concretas que permitan, a nuestros caficultores huilenses, asegurar el pago justo por su producto, mejorar su calidad de vida, contar con recursos para tecnificar su cultivo y aumentar su productividad. Adicionalmente, se debe trabajar en la producción de cafés de origen “Huila” como estrategia de promoción del grano, fomentar el consumo interno de café, apoyar los programas de vivienda rural (compra y mejoramiento de vivienda) y disponer de vías terciarias.
El Gobierno Departamental debe incentivar la industrialización de la apuesta productiva del café. El renglón priorizado “café” participa con el 1 % en la agroindustria del Huila, según la revisión del 2015 de la Agenda Interna de Productividad y Competitividad del Huila.
No se puede seguir produciendo pan para vender el mismo pan. Es importante generar sinergias con el Comité Departamental de Cafeteros, cooperativas de caficultores, SENA (Jóvenes Emprendedores Rurales y Fondo Emprender) con el fin de generar productos con valor agregado y fomentar la tecnificación y capacitación técnica.
Es un sinsentido que el Huila sea el mayor productor de café de Colombia y que nuestros caficultores vivan en condiciones indignas por no recibir un precio justo que corresponda al esfuerzo, trabajo y sacrificio con el que día a día laboran para hacer del café de Colombia y del Huila, el mejor del mundo.
