Opinión/ Creado el: 2018-10-27 03:27
Fin de un sainete
Por: Luis Humberto Tovar Trujillo
Contra todas las normas constitucionales y legales, y simplemente por satisfacer el odio visceral de Robledo y sus compinches, está a punto de terminar, y así va a ser, con vuelta al ruedo, el espectáculo circense montado contra el ministro de Hacienda.
Terminaron ocho semanas del espectáculo mas deprimente de un congreso que definitivamente está condenado, a seguir sufriendo el desprecio de los colombianos.
Debates, supuestamente de control político sobre acontecimientos del pasado, cuando las normas exigen perentoriamente que, debe hacerse sobre episodios sucedidos durante la gestión del gobierno actuante.
Y más grave aún, sobre el ejercicio profesional, que entre otras cosas, ha sido exitoso y reconocido superlativamente por propios y extraños, del ministro Carrasquilla, deja la sensación de un protagonismo pobre, que solamente se entiende como, la consecución del diplomado en perseguir deliberadamente, no por razones morales como se pretendio engañar al pueblo colombiano, sino por el prurito de simular hacer oposición enfermiza, por hacerla, y jugar con la moral y la ética, partiendo de quienes no la tienen.
En el senado derrotaron a los citantes al debate, se veía venir, y en la cámara, fue un refrito de lo sucedido en el senado; qué pobreza tan descomunal, hablo de la elocuencia en el discurso, en los planteamientos, parecía la cámara una cocina, con un protagonismo menor, una corporación estéril, y en algunos episodios la demostración de la inexistencia de congresistas sino de payasos de la peor estirpe.
El que las usa las imagina, dice un adagio muy conocido; haber lanzado billetes impresos con la imagen del ministro, es el episodio ruin y rastrero, de reciente ocurrencia, al menos conocido, en el recinto de la democracia, que se supone es el congreso, y deja entrever quien lo hizo, su dudosa procedencia genética, y me atrevería a pensar, es la consecuencia de la baja calidad de la educación colombiana.
Mientras todo esto sucede, el país se debate en las peores dificultades; mientras allí se dedican a discutir nimiedades y temas de poca monta, como el aumento de los periodos de los gobernantes, y últimamente, involucrando el periodo del presidente, dando la sensación de repetirse lo sucedido en las altas cortes, del intercambio de favores, donde “yo te doy y tu me das”, el famoso “toma y deme”, una repetitiva conducta de favorecimientos.
Qué frustraciones hemos vivido, aspiramos a que las actuaciones de todos los estamentos sean pensando en el bien de la patria y dando soluciones a este viacrucis.
Contra todas las normas constitucionales y legales, y simplemente por satisfacer el odio visceral de Robledo y sus compinches, está a punto de terminar, y así va a ser, con vuelta al ruedo, el espectáculo circense montado contra el ministro de Hacienda.
Terminaron ocho semanas del espectáculo mas deprimente de un congreso que definitivamente está condenado, a seguir sufriendo el desprecio de los colombianos.
Debates, supuestamente de control político sobre acontecimientos del pasado, cuando las normas exigen perentoriamente que, debe hacerse sobre episodios sucedidos durante la gestión del gobierno actuante.
Y más grave aún, sobre el ejercicio profesional, que entre otras cosas, ha sido exitoso y reconocido superlativamente por propios y extraños, del ministro Carrasquilla, deja la sensación de un protagonismo pobre, que solamente se entiende como, la consecución del diplomado en perseguir deliberadamente, no por razones morales como se pretendio engañar al pueblo colombiano, sino por el prurito de simular hacer oposición enfermiza, por hacerla, y jugar con la moral y la ética, partiendo de quienes no la tienen.
En el senado derrotaron a los citantes al debate, se veía venir, y en la cámara, fue un refrito de lo sucedido en el senado; qué pobreza tan descomunal, hablo de la elocuencia en el discurso, en los planteamientos, parecía la cámara una cocina, con un protagonismo menor, una corporación estéril, y en algunos episodios la demostración de la inexistencia de congresistas sino de payasos de la peor estirpe.
El que las usa las imagina, dice un adagio muy conocido; haber lanzado billetes impresos con la imagen del ministro, es el episodio ruin y rastrero, de reciente ocurrencia, al menos conocido, en el recinto de la democracia, que se supone es el congreso, y deja entrever quien lo hizo, su dudosa procedencia genética, y me atrevería a pensar, es la consecuencia de la baja calidad de la educación colombiana.
Mientras todo esto sucede, el país se debate en las peores dificultades; mientras allí se dedican a discutir nimiedades y temas de poca monta, como el aumento de los periodos de los gobernantes, y últimamente, involucrando el periodo del presidente, dando la sensación de repetirse lo sucedido en las altas cortes, del intercambio de favores, donde “yo te doy y tu me das”, el famoso “toma y deme”, una repetitiva conducta de favorecimientos.
Qué frustraciones hemos vivido, aspiramos a que las actuaciones de todos los estamentos sean pensando en el bien de la patria y dando soluciones a este viacrucis.
