viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-06-27 01:02

Fiestas, reconciliación y Folclor en el Huila

Escrito por: Israel Silva Guarnizo
 | junio 27 de 2017

En el Huila, cada año disfrutamos del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco al cual acudimos guardando la tradición de festejar al ritmo de la música, la danza, la gastronomía y de licor que no puede faltar para alegrar y disfrutar nuestras fiestas. Por tradición las familias se reunían para  compartir la matada del marrano y tener suficiente comida para los días que duraba la celebración; así se unían las familias a la comunidad en torno a la participación de comparsas, grupos de rajaleñas y las reinas de los barrios para conseguir en el reinado popular la corona por ser la que mejor bailaba el San Juanero huilense.  Era todo un orgullo para el barrio tener este premio y la comunidad se la jugaba por una buena preparación de las candidatas y la selección de la reina en cada barrio. La elección de la reina en cada barrio era reñida porque había pertenencia y la comunidad estaba unida por su elección, se consideraba también una forma para visibilizarse en la localidad. La ciudad, la cultura y las tradiciones van cambiando, pero el San Pedro copa todos los escenarios: la comunidad, la empresa, lo institucional entre otros. Lo importante es seguir manteniendo aquellos rasgos de identidad que a los huilenses nos ha caracterizado y de los cuales debemos sentirnos orgullosos.
El compartir la alegría, y las tradiciones artísticas en familia y en comunidad es algo que hay que mantener, esta pausa en la mitad del año en el trabajo, estudio y las actividades sociales son un motivo para el buen vivir. Eso lo necesitamos todos los seres humanos sin importar la condición social, económica, religiosa o política. Las fiestas ha sido un espacio  de reencuentro también con aquellos que no están viviendo en la ciudad y regresan a compartir esa alegría que contagia y agrada y hacerlo al calor de la comida, el arte, la cultura y el licor es algo inolvidable.
Neiva y el Huila, recibe con agrado y simpatía la participación de los excombatientes de las FARC, que se atrevieron a mostrar esas expresiones artísticas que cultivaron una vez se dio el cese al fuego en sus filas. Cualquiera diría que la alegría, el arte y el disfrute al que hemos estado acostumbrados los huilenses, no solo nos pertenece a nosotros sino a los que no estuvieron en el Huila y por cuestiones de trabajo, salud o el conflicto incluso. Negarles a otros conciudadanos, coterráneos, paisanos, amigos y compañeros que por pensar o actuar de manera diferente no puedan disfrutar estas fiestas es verdaderamente un acto inhumano. Se han escuchado voces y opiniones que lamentablemente rayan en la perversidad, el egoísmo y  la exclusión. Negarles a los excombatientes de las FARC, la alegría, la felicidad de compartir su música, sus danzas y expresiones artísticas es el acto más oprobioso. Este es el fondo del asunto, no los diez mil dólares o pesos que traían para sus gastos.

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