jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-04-11 05:07

Festín de los corruptos con el Covid-19

Escrito por: Editorial | abril 11 de 2020

La situación es muy grave para la sociedad mundial, porque su supervivencia está amenazada seriamente por la propagación exponencial del covid-19, como se reflejan en las estadísticas que nos suministran diariamente el Ministerio de Salud. Aunque el Estado ha implementado algunas medidas tendientes a minimizar sus impactos en el bienestar de las familias colombianas, con ellas, no se logra impactar positivamente en la generación de ingresos. Son medidas asistencialistas que contribuyen en mínima proporción, a mejorar el bienestar de las personas.

No podemos hacer caso omiso a estos retos que enfrentamos. En estos momentos aciagos que afronta la República, los sectores sociales más vulnerables, son los que están sufriendo con mayor impacto, la crisis económica por la parálisis de sus actividades económicas. Para tal fin el gobierno ha estructurado junto con los entes territoriales programas masivos de entregas de mercados a los sectores vulnerables de la población.

Nuevamente aparece otra pandemia peor que el Covid-19, en la compra y distribución de mercados. Las denuncias que a través de las redes sociales y de los medios de comunicación, tienen sorprendidos a la opinión pública. Sobreprecios, la distribución politiquera e inequitativa de éstos y la forma mezquina como se ha venido desarrollando está sana intencionalidad del Estado, para atender en mínima parte las necesidades básicas de la población, están siendo aprovechadas por algunos funcionarios públicos para lucrarse personalmente. Esto es inaudito y detestable desde todo punto de vista.

Hoy se necesita la solidaridad y la sensibilidad de todos los actores de la vida nacional. Estos momentos críticos y cruciales que estamos viendo, exige una objetividad y una transparencia en cada uno de los momentos, como se desarrollan estos programas asistencialistas. Estos servidores públicos deben ser suspendidos inmediatamente y sancionados de manera drástica por parte de los Organismos de Control.

No necesitamos una justicia espectáculo. Se necesita un actuar coherente y estricto, de acuerdo con la normatividad vigente, sin contemplaciones, cuando se detecten y comprueben estos casos de corrupción. La pandemia del Covid-19, no puede servir de festín de alcaldes, gobernadores y de funcionarios cuando se desarrollen esta clase de programas. Igual actitud debe proceder para los funcionarios de la salud. La ciudadanía debe convertirse en los principales veedores de los escasos recursos que se ejecutan para aliviar en parte, la tragedia que viven más del 80% de la población en Colombia.

El rechazo ha sido tan generalizado, que ha provocado una reacción pública notable en todo el país. No podemos jugar con el dolor, el hambre y con la insatisfacción de las necesidades básicas que actualmente padecen, como consecuencia de la pandemia del coronavirus.