Feliz cumpleaños Edgar Artunduaga
Uno de los más claros ejemplos de la tendencia que tenemos los colombianos, en general, y los opitas en particular, es la de caer en ciertos tipos de polarización, llamada polarización popular, en la que se forman bandos opuestos y contrincantes, como es el caso del periodista y político Edgar Artunduaga.
Este fenómeno ocurre cuando las opiniones de la gente diverge hacia los extremos o polos de una tendencia del pensamiento y que, normalmente, se puede medir en las encuestas mediante los sondeos del "termómetro afectivo" que indica el grado de aceptación o de rechazo que genera una figura destacada ante la opinión pública.
Para quienes admiramos a este buen periodista, nos es muy grato desearle en el día de hoy, martes 3 de Octubre, un feliz cumpleaños y, desde esta columna, hacer una presentación desapasionada de su meritoria vida, para que aquellos, posiblemente mal informados, que no lo quieren, puedan cambiar su opinión.
Natural de Villarrica, Tolima, fue registrado en Pitalito, Huila y quedó naturalizado como opita para el resto de su existencia. Desde muy joven se sintió inclinado por el periodismo, oficio que ha ejercido con lujo de competencia durante más de 40 años. Su estilo periodístico es de opinión y crítica, especialmente contra la corrupción en Colombia. Ha sido cinco veces ganador del prestigioso Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.
En su larga carrera debemos destacar su trabajo en La Luciérnaga y en 6 AM de Caracol Radio, en RCN, en Radio Santa Fe y en Todelar. Artunduaga maneja con gran propiedad todos los escenarios periodísticos, pero la radio es su mayor pasión. Se inició muy joven, como dije anteriormente, en la estación “Armonías del Sur”, de Neiva, y hasta hace poco Vicepresidente de Contenidos de la Casa Editorial digital Kienyke.
Trabajó como periodista en el espacio radial de La Luciérnaga junto a Hernán Peláez, donde logró su consagración profesional.
Se desempeñó como senador de la República entre 2002 y 2006, por el Partido Liberal Colombiano, formó parte de la Comisión Quinta y fue Vicepresidente de la Comisión de Ética del Legislativo.
Fue basquetbolista aficionado y es muy entusiasta del fútbol, siendo un reconocido hincha seguidor del Atlético Huila.
Es autor de 17 libros, entre los cuales vale la pena destacar los siguientes: Cómo escriben los mejores de Colombia, 1986; El oficio de escribir, 1997; Anécdotas y lecciones de periodismo, 1998; El circo de la política, 2004; Ética, prensa y narcotráfico: el caso Lara Bonilla, 2004; HP: Historias particulares de los honorables parlamentarios, 2006; Artunduaga desnuda al Concejo de Bogotá, 2008; Finales tristes: crónicas de amor y muerte, 2008; Sexopolítica: dime con quién te acuestas y te diré qué quieres, 2009; Honorables parlamentarios, 2010-2014: perfiles no autorizados, 2010; Las historias de Hernán Peláez, 2012.
Me atrevo a pensar que los méritos de Artunduaga han tratado de ser opacados desde cuando publicó una información periodística contra el entonces ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla.
Después del violento deceso la familia del ministro asesinado arreció sus críticas contra aquellos que, en su concepto, tenían algún grado de responsabilidad en su muerte, señalamiento del que no se salvó Artunduaga, a pesar de que fue en el ejercicio de su trabajo periodístico que realizó algunas denuncias contra el exministro.
Artunduaga ha sido víctima de la malquerencia que se ganó por ser un periodista íntegro y honesto. Ha sido un gran hombre que no se ha guardado para sí sus muchas cualidades ni su buen sentido del humor. Pero la vida es así. Y la política es peor.
Le corresponde a la Justicia esclarecer plenamente la muerte del Ministro Lara Bonilla, pero también es necesario que se diga con certeza que la versión periodística de Artunduaga, se ajusta a la verdad. Este buen periodista se lo merece.
