FANTASIAS Y UTOPIAS
POR AMADEO GONZALEZ TRIVIÑO
Ningún elemento de la realidad es fantástico, porque es la realidad misma. Nosotros consideramos fantástico lo que sucede a nuestro alrededor y nos habíamos negado a reconocer como posibles, cuanto todo lo imposible es realizable. Y en sociedad cada día fortalecemos las ideas y los principios que en todo momento se entrelazan con las vivencias, con las urgencias y con los propósitos de convivir en sociedad.
Y somos nosotros los generadores de nuestro propio asombro, ante nuestros sentimientos o nuestros sueños que se hacen realidad o que se difuminan en la especulación de nuestro querer y eso se lo transmitimos o la damos a conocer a los demás, por todos esos medios o formas o mecanismos de comunicación, es allí donde encontramos la palabra, la imagen, los sonidos y todas las gamas.
Hemos conocido el infortunio, pero no hemos permanecido en él, hemos buscado enfrentarlo, superarlo y sugerir las formas de ganarle la pelea, por eso tenemos elementos o formas que se constituyen en espacios para poder darle rienda suelta a nuestras aficiones a nuestros deseos y entre ellas, para este colaborar de este importante diario, tenemos CUATROTABLAS, para construir una tarima de amor y de vida en la búsqueda la verdad y en la refrendación de la misma.
A lo lejos, alguien te piensa, a lo lejos alguien te extraña, y nuestra voz, ha de llegar para aplacar esa soledad o llenar ese vacío que hemos dejado en el camino de la vida, y si en algo aliviamos el dolor, en algo superamos ese vacío, hemos alcanzado parte de la plenitud del ser, y es aquello que en sus momentos de reflexión, de angustia por su propia vida, los seres humanos tendemos puentes y buscamos precisamente como llegar al otro, como llegar a los otros y como conjugar la existencia de la mejor manera.
Nunca he dado algo a cambio de una retribución, dar es tan sagrado como amar, y por eso me entrego a mis sueños y a mis esperanzas, porque lo que amo en vida, llena todos los espacios de mi existencia. No esperes nada de nadie. Se tú, el primero en dar, y las formas como los medios virtuales nos han permitido desarrollar en este proceso de la pandemia, algunas formas de comunicación, es una gran oportunidad para demostrar que tenemos sensibilidad, que queremos el bienestar general, que luchamos por la verdad y por la felicidad, con todos nuestros propósitos por la reconciliación y la paz que nunca hemos disfrutado, que nunca hemos conocido y que, por tanto, se constituye en una esperanza.
El ser humano empieza por construir un imaginario, para muchos ese imaginario se vuelve difuso, pero hoy quiero aprehender, no dejar a la deriva el dolor y la angustia de muchos seres que son vapuleados o que no encuentran una voz de aliento, para indicarles que no hay que dejar de luchar, que no se puede perder el horizonte y que no nos podemos rendir ante la adversidad, que muchos superan estos momentos que casi todos lo superan, pero que se necesita la fortaleza y el apoyo colectivo, para hacer posible la convivencia y la hermandad que otrora fue el baluarte y el bastón con el que se edificaron muchas sociedades benévolas y proyectadas hacia la civilidad.
La lucha por esa permanencia es lo que termina siendo un reto, y no podemos o no debemos ser inferiores a la adversidad y a la desilusión, pese a los golpes que recibimos a diario, o bien por las condiciones de vida, por los administradores que hemos elegido de nuestro destino o por las personas que hemos vinculado a nuestro lado. Quizá en otro tiempo, volvamos a este tema, pero por ahora, este es un llamado a la convivencia, a la fortaleza por construir una sociedad más justa e igualitaria que la que actualmente nos ha correspondido regentar.
