jueves, 09 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-12-15 12:34

Falta de carácter

Escrito por: José Israel Charry
 | diciembre 15 de 2017

El ex presidente Alfonso López Michelsen, quien fuera guía ideológico de los jóvenes de la década del setenta y posteriores, aseveraba en sus críticas a la forma como se hacía política que a sus protagonistas les faltaba carácter. Él, que lideró el bando liberal contrario a la amañada alianza que dio vía libre al Frente Nacional, por el que los otrora contradictores a muerte (godos y cachiporros) se repartieran el poder, durante dieciséis años, y no pagaron un día de cárcel por los miles de miles de las víctimas del conflicto partidistas y mucho menos indemnizaron a una sola persona, por la firmeza de sus convicciones y reciedumbre en los planteamientos, llegó a la Primera Magistratura y después de sus cuatro años de mandato siguió jugando un papel destacado en el discurrir nacional. Cuando López habla pone a pensar al país, afirmaban muchas veces hasta sus opositores.

La reflexión viene a propósito de la degradación que ha tocado la política en Colombia por parte de sus agentes, llámense senadores, representantes, diputados, concejales, ediles, gobernadores y presidentes. Ayer se era liberal, conservador, comunista, socialista, por convicción. Hoy, se anochece en un partido o movimiento y se amanece en otro. Lo que cuenta no es la convicción, es la conveniencia. Lo que prevalece es el transfuguismo, ser veleta, voltearse más que un desvelado, porque las oportunidades las pintan calvas y hay que aprovechar el cuarto de hora. Qué vulgaridad, qué tristeza, qué pena, esa es parte de la gran herencia que le van a dejar a sus hijos y nietos.

Desde luego, no se puede medir con un mismo rasero a todos. Hay excepciones que para bien han tenido el reconocimiento de una parte respetable de la sociedad. Pero lo que prevalece es lo peor.

Lamentablemente falta mucha cultura política, hay mucha indiferencia de parte de quienes tienen alguna fortuna y creen que la política es cosa de menesterosos y desvalidos, olvidando que por eso se compran buena parte de los votos por parte de las empresas electorales y corruptas que han emergido a partir de la elección popular de algunos gobernantes. Como si todo lo anterior fuera poco, la llamada justicia lo único que no ha hecho es premiar a los corruptos, se roban miles de millones de pesos y los condenan a cinco años de privación de la libertad.

Y qué hacer?. Ser responsable como ciudadano, que tenemos no solo el derecho, sino la obligación de votar y hacerlo por los hombres o mujeres de carácter. 


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