Falta cielo a la tierra
Al mundo le falta vida y le falta corazón; le falta cielo a la tierra si no lo riega tu amor. El mundo muere de frío, el alma perdió el calor; los hombres no son hermanos porque han matado al Amor; reza un poema de la liturgia cristiana por estos tiempos de navidad. Infortunadamente la navidad cada día es una fiesta pagana. El Niño Jesús no aparece por ninguna parte: muchas luces, árboles, trineos, adornos multicolores, por supuesto, todos hermosos, pero los símbolos cristianos, van siendo borrados.
El pesebre se está desplazando, las figuras de Jesús, María y el Niño, han sido suplantados por el gordo “papá Noel”, -Noel es una palabra francesa que significa navidad; no hablamos bien el español y sí importamos términos que no conocemos, ¡ah!; la ignorancia es atrevida-; los regalos otrora ofrecidos por los padres como regalos del Niño Dios, ahora es un señor gordo, mofletudo, vestido de colores vistosos: rojo, azul, verde. ¡Ah, cómo somos de ilusos! Lentamente vamos perdiendo nuestra identidad cultural. Las saturnales paganas están reapareciendo y ya no decimos: ¡FELIZ NAVIDAD!, sino, “Felices fiestas”. Qué influjo del coloso del Norte y nosotros con tan baja autoestima.
Qué acomplejados somos, ¿verdad? El sentido cristiano de la navidad es la alegría del nacimiento del Redentor del Mundo. Por favor, no nos dejemos robar la fiesta de los niños; por favor, la fiesta de los niños no es el 31 de octubre, es la NAVIDAD. En Neiva, en nuestras parroquias hemos ido solemnizando cada día más la novena; la celebración a las cinco de la mañana, ha sido todo un éxito: ¡BENDITO SEA DIOS! Estamos recuperando la fiesta de los niños.
Los niños vestidos de pastorcitos y zagalillos con sus tambores y chirimías, nos van mostrando la alegría del Dios Niño entre nosotros. Las iluminaciones son lindas, ¡ni más faltaba que no! Pero, por favor no perdamos los símbolos bíblicos. La Palabra de Dios es la guía para nuestros pasos. Cómo me encanta que se hagan alegorías bíblicas y escenificaciones de los relatos bíblicos.
Enhorabuena en los tres años anteriores las Secretarías de Cultura del departamento y del municipio de Neiva, se unieron y nos presentaron lindas piezas navideñas con sabor bíblico. Si es verdad que debemos cantar nuestros villancicos colombianos, no podemos olvidar las bellas melodías musicales del Viejo Mundo y algunas de los Estados Unidos.
Hay partituras musicales tradicionales y clásicas que nunca pasan de moda. ¡Qué bueno recuperar y fomentar las famosas posadas! Es una costumbre mexicana que nos permite recordar las escenas del nacimiento e infancia de Jesús y a la par integra a los sectores y veredas de nuestras parroquias. Alrededor del ambiente religioso, la gente reluce por su generosidad: ofrecen tamales, empanadas, chocolate y cuantas viandas caseras pueden presentar.
¡Qué hermosa y enriquecedora esta creatividad! Es que el nacimiento de Jesús debe cohesionar a las familias, a los vecinos y que todo el mundo sienta que cuando llega el Mesías las espadas se volverán arados y las lanzas podaderas; de instrumentos de guerra en instrumentos de trabajo. Este binomio se llama: ¡PAZ!
