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Opinión/ Creado el: 2018-05-09 11:47 - Última actualización: 2018-05-09 11:47

Extradición: Justa y necesaria

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | mayo 09 de 2018

La extradición es satanizada a diario, sobre todo por grupos de tendencia izquierdista, quienes alegan que este mecanismo de cooperación internacional, es nada más y nada menos que, la renuncia de la soberanía judicial.

Definición rimbombante, eso sí, pero nada más ajena a lo que en realidad sucede con esta medida.

Hoy, el extraditable más famoso, Santrich ,hace todo un show mediático, para evitar su eventual traslado a Estados Unidos, donde ya se encuentra el sobrino de Iván Marquez, Marlon Marín, quien no dudo dos veces en colaborar con la Justicia americana.

A Santrich, curiosamente, le acompañan en su duelo, personalidades como el Senador Iván Márquez y el ex magistrado Rodrigo Uprinmy, quienes lo alientan en su “lucha”

Lo cierto es que la extradición ha sido el “coco” de los delincuentes con mas alta notoriedad en nuestro país. No olvidemos la famosa frase de Pablo escobar “prefiero una tumba en Colombia, que una celda en Estados Unidos”.

Lo que conllevó, según dicen las malas lenguas a que

Hoy, la Justicia Americana no es tan dura como usualmente se le hacía creer a los delincuentes, hay críticas incluso por la extradición de ciertos capos y ladrones de cuello blanco quienes, después de acordar gruesas sumas de dinero y delatar a sus socios, terminan pagando condenas reducidas.

Pero aún así resulta claro que en eventos en que se demuestre que un colombiano ha delinquido en el extranjero, y existiendo un tratado bilateral, debe sin lugar a dudas darse la extradición.

Porque existe ante todo una reciprocidad, lo que significa que en caso de que alguien delinca en Colombia y se traslade a otro país, es precisamente amparado en ese tratado, que podría solicitar a otra Nación, su extradición.

Actualmente Colombia ha firmado 18 tratados bilaterales de extradición y dos convenios internacionales con países tan disímiles como Belgica y Cuba y hasta ahora todo sin inconveniente alguno.

El problema está en que para algunos, los tratados internacionales son palabra de Dios, como en el caso de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T). Nadie pone en manto de duda su aplicación o su remisión en caso de que exista controversia.

¿Se imaginan ustedes que Venezuela no proceda a la extradición del infame lobo feroz, un ser despreciable que hace ver al violador Garavito como un simple jalador de motos?

Extraditemos sin miedo, no esperemos solo recibir, la discusión es más sencilla de lo que parece.


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