martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-05-04 01:16

Evitemos la polarización

Escrito por: Editorial | mayo 04 de 2019

Los últimos hechos suscitados, que se han venido presentando en el Congreso de la República en torno a los debates de las objeciones del Estatuto de la JEP, han vuelto a generar al interior de la sociedad colombiana una polarización ideológica entre los amigos y los enemigos de la paz. No hay derecho que se esté presentando un espectáculo deprimente al interior del templo de la democracia. Es triste ver a través de los medios de comunicación esta confrontación que desdibuja la misión sagrada que tiene esta corporación para aprobar o rechazar las iniciativas legislativas o del gobierno nacional.  

Por este motivo es indispensable aprovechar la coyuntura única que se está presentando en el Parlamento Colombiano para pasar la página de la polarización en torno a la paz. La discusión en torno a la decisión del presidente Iván Duque de objetar seis artículos de la ley estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz es el gran hecho político de lo que va corrido del año. Por razones que saltan a la vista y tienen que ver, sobre todo, con la forma como este suceso ha vuelto a amalgamar posturas a favor y en contra del acuerdo entre el Estado colombiano y la guerrilla de las Farc. El mismo que permitió el final de un conflicto armado de más de sesenta años.

Igualmente, la sociedad colombiana es víctima de las falencias que presentan las redes sociales, que han venido contribuyendo a diseminar mensajes que fomentan desde la polarización y la desinformación. El problema no se irá a ningún lado y se nos está saliendo de las manos. Desde que se aprobó la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) entre presiones, con afanes innecesarios y de una manera que está lejos de ser la idónea, quedaron heridas que no han podido ser cicatrizadas. Por eso, la posición del presidente Iván Duque, ha desintegrado la posibilidad de unir el país y fortalecer el Acuerdo de Paz. Ahora tenemos los resultados.

La objeción es una realidad y solo queda mirar hacia adelante para encontrar cómo superar esta coyuntura como país. Desafortunadamente las relaciones entre el Ejecutivo y el Legislativo están totalmente fracturadas. Dicho de manera coloquial, se ha negado a repartir ‘mermelada’, lo que tuvo un costo para el Gobierno a la hora de llevar a buen puerto su agenda legislativa, que incluía reformas claves para mejorar la estructura organizativa del Estado. Hay necesidad de replantear este esquema, para que se consoliden las necesarias transformaciones, para que traiga buenos vientos de progreso, tranquilidad y de paz para toda la sociedad colombiana.


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