Estragos climáticos
A finales del año anterior, las autoridades ambientales, informaron al país el inicio del fenómeno de la niña, que se iría a recrudecer a medida que avanzaba el primer semestre de la presente vigencia. Pero dichos vaticinios oficiales se han revertido de manera, porque se ha venido presentando una oleada invernal, que han afectado a algunas regiones del país. Buena parte del territorio sufre las inclemencias del verano y de las lluvias, que se han concentrado con mucha fuerza en algunas zonas del territorio colombiano.
Durante el fin de semana, muchos municipios amanecieron inundados y con serias afectaciones en la dinámica productiva de los mismos. En las zonas urbanas, los niveles de agua alcanzaron a superar los niveles históricos de los cauces de los ríos que los atraviesan. Estos fenómenos climáticos están desbordando la capacidad predictiva del Ideam y de las autoridades locales, para contrarrestar dichas inundaciones y remociones en masa, que están ocasionando serios daños a los principales corredores viales del país.
Estos eventos extremos y sorpresivos, como los vividos por sus habitantes, pueden seguir ocurriendo, sino se toman los correctivos del caso. Es la nueva realidad a la que es obligatorio adaptarse con la combinación de ingeniería de calidad y la gestión pública transparente. Estos temas del fenómeno del niño que son claves de abordar por parte de la sociedad colombiana, se constituyen en un reto para las autoridades y ciudadanos, quienes deben actuar en los momentos críticos de la ocurrencia de incendios forestales y desabastecimiento del agua para sus acueductos municipales.
De acuerdo con las cifras oficiales, cerca de 400 municipios se encuentran en riesgo de desabastecimiento de agua en épocas de altas temperaturas. Aquí ocurren disminuciones de los caudales de los ríos y un aumento de los incendios forestales. Las fuentes de abastecimiento enfrentan cada vez mayores presiones. Son preocupantes la deforestación, la erosión y la contaminación en las cuencas hidrográficas del país, en especial respecto a escenarios futuros en los cuales se proyectan eventos naturales más intensos y extremos de variabilidad, agudizados por el cambio climático.
Es importante que las autoridades ambientales y locales pongan en marcha los planes de prevención de riesgos, las declaratorias de calamidad pública y los esquemas de coordinación regional y nacional, así como hacer una mayor presencia en los territorios para que el control y la vigilancia, no se queden solo en el papel, sino que logren frenar las acciones que luego derivan en emergencias regionales, como las ocurridas durante este fin de semana en algunas regiones del país.
