Estilo presidencial
Por: Mario Solano
Se habla en los círculos políticos, en los grupos de amigos y familiares, del por qué el presidente no tiene las mayorías en el congreso, que el anterior gobierno sí las tenía y logró sacar sus proyectos legislativos adelante. Surge entonces la pregunta: ¿cómo hacía el gobierno anterior para tener las mayorías, y así los votos, en el congreso? Existen dos formas de lograrlo. La primera es a través del convencimiento, del debate político y del logro de lo general sobre lo particular. La segunda opción es por medio de las dádivas, contratos, la cesión de entidades a congresistas, o por medio de la entrega parcial del presupuesto nacional. El país vio, y hoy son múltiples las evidencias, que el gobierno anterior lo logró por la segunda opción. Así se obtuvieron las mayorías en el congreso y así pasaban, a pupitrazo, la mayoría de las leyes que quería el gobierno anterior.
Este gobierno inició dando ejemplo de que no le interesa seguir ese camino. La ruta de obtener leyes a cambio de puestos, contratos y demás. Por eso estableció la independencia del poder legislativo del ejecutivo, es decir honrar la democracia, no capturar uno de los poderes típico de las dictaduras. Apoyemos las practicas trasparentes, claras, volviendo a la defensa de las ideas, al convencimiento de los valores y principios en los que creemos, que esos principios e ideas no son negociables. Este ejemplo es digno de ser copiado en las regiones, los concejos y las asambleas. Más aun en el Huila después de conocerse las noticias de las corporaciones locales. Es decir, este gobierno busca retomar el debate de ideas, la actitud del bien común sobre el particular, de la lucha en el convencimiento que mi idea es mejor para el pueblo colombiano sin la práctica de coartar la voluntad con la compra de conciencias.
Lo que se buscan hoy son conciencias independientes, libres, capaces de votar con la tranquilidad que da el hacer lo correcto. Eso es lo que todos queremos. Sin embargo, criticamos al gobierno porque no continua las malas practicas implantadas en el gobierno anterior. Esto es simplemente incoherencia e incongruencia entre lo que queremos y lo que pedimos que se haga. Ahora bien, el gobierno que gana debe gobernar con las personas que comparten esos ideales. Gobernar con aquellos que representan esas ideas y principios no es comprar conciencias. No podemos dejarnos confundir por aquellos que quieren la anarquía y la desinformación. Mucho tiene que copiarle la política al juego limpio que nos ha mostrado el deporte, particularmente el ciclismo, en los últimos años.
