miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-12-10 01:00 - Última actualización: 2018-12-10 01:01

Estética urbana y patrimonio cultural

Escrito por: Carolina Salazar Rincón
 | diciembre 10 de 2018

Qué bueno que los temas de medio ambiente “sigan de moda” y que los ciudadanos sean los líderes de muchas de estas iniciativas. En la semana que pasó, encontré en la versión digital del Diario del Huila dos noticias que llamaron mi atención.

La primera anuncia que la Alcaldía de Neiva lideró una jornada de embellecimiento en la carrera quinta con la realización de actividades de limpieza y pintura del separador. Como dije al principio, aunque me parece importante que los temas de medio ambiente sigan siendo protagonistas, es momento de que los funcionarios municipales los asuman con rigurosidad y estudien sobre ellos. Así podrán tomar decisiones que generen un beneficio real a los ciudadanos y al medio ambiente urbano.

Por razones obvias estoy de acuerdo con la jornada de limpieza y sensibilización, pero no con la decisión de pintar los bordillos de separadores y andenes;  No sólo es un gasto innecesario de recursos económicos y humanos, sino que lejos de contribuir con el embellecimiento de la ciudad, resaltar visualmente los bordillos concentra la atención en un elemento que está cumpliendo una función meramente constructiva. Este tipo de práctica heredada de la Colombia rural cuando se pintaban los troncos de los árboles y las piedras con cal para evitar el acceso de las hormigas, se volvió común hasta los años 80 y 90. Pero ya es momento de entender que pintar estos elementos afecta la estética del espacio público y genera contaminación visual.

La segunda noticia cuenta que estudiantes de la Universidad Minuto de Dios se unieron para recuperar el humedal El Curíbano. Este cuerpo de agua no es estrictamente un humedal; fue formado por el dueño de las tierras hace unos 80 años para dar de beber al ganado y se estabilizó ya que recibe las aguas y escorrentía de la quebrada La Toma. Su permanencia a pesar de las épocas secas, le da hoy un gran valor ambiental y paisajístico a la ciudad.

Las quebradas el Curíbano y La Toma nacen cerca una de la otra, un poco al oriente del cuerpo de agua; y en su recorrido hacia el Magdalena bordean el terreno de 10 hectáreas (que inicia en la carrera 52) destinado para parque por el municipio; unos ochocientos metros después se unen en la punta occidental del terreno. En el 2012 y después de un concurso de ideas promovido por Reserva de la Sierra, un grupo de arquitectos entregamos -en más de 200 planos constructivos- el diseño completo del Parque. La propuesta inspirada en el cacao y con criterios ecológicos, se encuentra en la Alcaldía a la espera de la voluntad política para su realización; su construcción garantizaría un espacio de esparcimiento de gran valor ecológico, arquitectónico y paisajístico, y la conservación del cuerpo de agua que los estudiantes de Uniminuto protegen de manera valerosa.

Es fundamental además, que la Alcaldía no permita la invación de las rondas y zonas de protección de nuestros ríos y quebradas y sancione a quienes se apropien de nuestro territorio, como el posible caso del Centro Comercial Santa Lucía que presuntamente ubicó rampas para el acceso al sótano en zona de protección de la quebrada la Toma; o la presunta invación y contaminación de la quebrada el Curíbano como consecuencia de la ubicación de caballerizas y otras instalaciones.

De qué sirve entonces el esfuerzo de los ciudadanos, si la autoridad municipal y ambiental no cumple con su deber de garantizar la protección de nuestro espacio público y patrimonio natural.


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