Este país no existe
Buen sofisma tenemos. Para los medios de comunicación el país no existe, si acaso aparecen los crímenes diarios, los muertos de las alcantarillas, y para sobremesa los líos de faldas de actores y deportistas. De resto nada se produce. No importa la inflación que galopa, que se siente cuando nuestros pesos para nada alcanzan, ni la inseguridad en las calles, ni el problema de movilidad en las ciudades, ni el crecimiento desbordado del consumo de drogas, ni los pésimos servicios de salud, ni el desempleo palpable y oculto por la informalidad, ni la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, ni el alza desbordada de los servicios públicos. Nada de eso existe. Solo el problema de Venezuela, como si fuera más importante que nuestros problemas sustentados en una tremenda radicalización de las derechas por diferencias históricas, los unos defendiendo la propiedad de la tierra, los otros el gran poder económico de la industria y las multinacionales, ambos entrabados en una pelea a muerte por repartirse los puestos y el presupuesto del erario público.
La corrupción de nuestro país ha llegado a niveles históricos, superando la corrupción en Venezuela cuando el Copei y la Democristiana se repartían en lenguaje de cubero el presupuesto de esa nación que nadaba en petrodólares, sin que se preocuparan por construir infraestructura o elevar la producción nacional, y manteniendo una población postrada en la miseria. Es cuando aparece Chávez como el salvador, y todo se fue al carajo. Sobra decir que si esta situación de anarquía económica, social y política en Colombia no se detiene, por ahí anda una cotorra pregonándose como el salvador y, entonces podemos caer en lo mismo, en una dictadura de derecha porque con nuestro miedo anticomunista es imposible que sea de izquierda, y aquí hay gente muy ignorante, muy peligrosa, que nos puede llevar a un nuevo desangre.
Siendo francos, no estamos lejos de caer en una debacle, mientras los superfluos de los medios de comunicación nos pintan el problema de los países vecinos, para ocultar los nuestros.
Lo de siempre.
Nuestros jóvenes deportistas continúan padeciendo los mismos problemas de siempre, que no hay apoyo, que no hay patrocinio, que no cuentan con sitios para entrenar, que no cuentan con presupuesto para fogueos. Sucede con los boxeadores del Cauca, a quienes se les ha suspendido el proceso de los Juegos Intercolegiados. En este departamento, y en muchos otros, los deportistas tienen que emigrar hacia otras regiones para continuar con su plan de entrenamiento y competencia. ¿Será que aún los dirigentes no entienden que por cada deportista de alta competencia se está rescatando un joven de los vicios, del alcohol y de las drogas? En el Cauca sí hubo plata del deporte para financiar campañas políticas, como está demostrado en los medios judiciales, pero no hay para continuar con el proceso de competencia de unos jóvenes boxeadores.
