Estado de excepción y el cura de Roux.
Escuché al semana anterior al Ministro del Interior, enojado con el Congreso, decir que ante la incertidumbre que se presentaba en las discusiones con respecto a la reglamentación de la Justicia especial para la Paz, que si esta no era aprobaba, el gobierno estaba estudiando varias alternativas para darle cumplimiento a las exigencias de las farc . Una de esas medidas extraordinarias, lo dijo el ministro Rivera, era decretar el Estado de Excepción, con lo cual el gobierno entraría a sustituir al congreso de Colombia para dictar decretos con fuerza de Ley a fin de culminar su entrega a los violentos, sin importar que se hubiesen cumplido, o no, las condiciones legales establecidas en la constitución, como advertir turbado el orden interno de la nación, a fin de ejercer su papel de “dictadorzuelo”. Personalmente le escribí al presidente Álvaro Uribe pidiéndole que, si eso llegare a ocurrir, convocara al pueblo a salir a la calle a exigir que se anticipen las elecciones presidenciales para cambiar a este gobierno malintencionado y perverso que ha engañado, durante algún tiempo a todo el mundo, y que está empeñado en entregarle el país a los grupos criminales que azuelan la Nación.
El jueves anterior leí con preocupación la columna del Padre Francisco de Roux, escrita y publicada en el Tiempo la víspera de ser elegido por el gobierno como presidente de la Comisión de la Verdad, y desde luego, no la comparto. Esa comisión de la verdad defenderá la verdad del gobierno y la de las farc. ¡Nada más! Por ejemplo, yo soy una de las víctimas de las Farc. El 8 de febrero de 1.997 fui secuestrado por la columna móvil Teófilo Forero de las Farc en el dpto. del Caquetá. En ese momento era representante a la cámara. Sin embargo, a mí nunca me dijeron porque me secuestraron. Ni nunca este gobierno me ha consultado como víctima, sabe que soy Uribista, ni me ha invitado a que dé a conocer mi verdad. El sacerdote jesuita considera que en todo lo actuado, aunque reconoce que existen lunares en el acuerdo de paz Santos-Farc, “las Farc han aceptado la legitimidad del Estado y “dejaron” las armas, para buscar el poder dentro a la democracia”, y que “aunque el acuerdo es difícil para todos y arduo para las instituciones, NO podemos perder de vista lo ganado”. Yo le pregunto Padre de Roux, ¿qué es lo que hemos ganado? Ud. sabe que a estas alturas ya hay más de 1.400 disidentes de las farc en armas, cometiendo las mismas atrocidades a lo largo y ancho del país amangualados con las Bacrim y con los amigos del cura Pérez. ¿Está Ud convencido, padre Francisco, que las Farc firmaron el acuerdo político para hacer política?, ¿o lo suscribieron para someter al Estado a su empeño revolucionario comunista? ¿Cree que asesinar, como Ud lo afirma, “y morir ellos, si era necesario, si el enemigo también muriera”, fue una buena práctica de la lucha armada? De otro lado cree Ud , ¿qué inundar al país con coca es legítimo para financiar una tragedia nacional? ¿Que extorsionar, secuestrar, emboscar, vencer y matar civiles indefensos, policías y soldados y destruir la infraestructura, es heroico?, ¿y eliminar a los detenidos si era conducente a los objetivos, es licito? Si esos son, reverendo cura, los nuevos mandamientos de la compañía de Jesús para que el pueblo los tenga como ejemplo de vida y de lucha social, estamos muy jodidos. Padre de Roux, ¿Ud cree que esa es la verdad? ¿No teme que con esas afirmaciones le este Ud haciendo una apología al delito? Julioba.16 de Nov/17.
