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Opinión/ Creado el: 2020-07-08 08:16

Ese pequeño detalle

Escrito por: Redacción Diario del Huila | julio 08 de 2020

Por: Jesús Andrés Vargas Gutiérrez

Nuestra constitución cumple 29 años de ser promulgada producto de  un gran acuerdo nacional que buscaba ser una luz ante tanta oscuridad reinante en el tiempo en que fue expedida.

Con ella, quedaba atrás la centenaria constitución de 1886, constitución que pese a las críticas ha sido hasta ahora la más longeva de nuestra historia republicana.

Ciertamente nuestra actual constitución goza hoy de buena salud a pesar de los remiendos y reformas que ha sufrido, además del ruido que generan los diferentes bandos políticos cuando hablan de su reemplazo.

Con ella nació la Corte Constitucional, la Fiscalía General de la Nación, la muy imprescindible acción de tutela y un concepto que aunque usado ya en otras constituciones fue toda un acontecimiento: El Estado Social de Derecho.

Ver la primera parte de nuestra carta magna, esta es, la parte dogmática que contempla entre otras cosas el catalogo de derechos fundamentales resulta reconfortante.

El detalle está en la segunda parte, aquella que se refiere a la estructura del Estado, la definición de los cargos y funciones que desempeñan.

Tenemos por ejemplo el caso de los alcaldes y gobernadores elegidos por elección popular para un periodo de tres años, algo que eventualmente cambiaría a 4 años. En lo referente a la elección de presidente de la Republica, se estableció la polémica figura del vicepresidente, cargo que hasta el día de hoy no tiene funciones claramente establecidas salvo la de fungir como rueda de repuesto en caso de ausencia del titular, algo que sólo ha pasado una vez cuando Carlos Lemos Simmonds fue presidente por una semana (con derecho a pensión de presidente) por licencia del titular el tristemente celebre Ernesto Samper Pizano.

Por lo pronto no hay mucho que decir de la forma en que se elige a los altos cargos de elección popular, el detalle, por no decir la mancha negra de nuestra constitución, está en aquellos altos cargos, con tantas o incluso hasta mas responsabilidades como aquellos conocidos como los jefes de las “ías” es decir, la Contraloría, la Procuraduría, y por supuesto, la Fiscalía General de la Nación.

Cargos como dijera, sumamente importantes, porque de ellos se espera el control, la vigilancia, la investigación y la acusación dentro de nuestro Estado. Por ende se esperaría que dichas dignidades fueran elegidas, teniendo en cuenta una idoneidad moral y profesional ante todo, que ha sido puesta a un lado, para dar paso a la conveniencia política.

Y precisamente la Constitución da todas las herramientas para que en la elección de las tres “ías” la política e incluso la politiquería jueguen un papel fundamental.

En el caso del Fiscal General de la Nación, cargo tan de moda por estos días y tan importante desde que se creó, es un ejemplo de ello, puesto que termina saliendo de una terna elegida por el Presidente de la República y elegido por la Corte Suprema de Justicia, en el caso de Procurador y Contralor, el primero será elegido por el Senado, mientras que el segundo por el Congreso en pleno. Al final ¿a quienes le deberán lealtad? ¿Al pueblo o a sus padrinos políticos?.