martes, 07 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-05-22 01:17

Es un mensaje preocupante

Escrito por: Editorial | mayo 22 de 2019

La violencia irracional que ha padecido la sociedad colombiana durante más de cinco décadas por parte de los grupos narcoterroristas de las Farc, ELN y paramilitares, han venido generando un caos y una zozobra a las familias, por la muerte insensata de más de 250 mil personas. Durante ese periodo violento se presentaron algunos casos de muertes selectivas por parte de estas organizaciones delictivas. Igualmente, algunos miembros del aparato armado del Estado han estado supuestamente comprometidos por estos delitos y que actualmente están siendo investigados por la justicia colombiana.

Pero no hay derecho que un periodista corresponsal del periódico The New York Times, publicó de manera irresponsable, el sábado anterior un artículo donde cuestiona a unos supuestos incentivos en el Ejército colombiano para mejorar sus resultados operacionales, los cuales podrían servir de eslabón para revivir los llamados falsos positivos.   

Este artículo es alejado de la realidad, dadas las condiciones de violencia que viven algunas zonas del país. Es bien sabido que actualmente operan algunas organizaciones delictivas que han incrementado su accionar violento. Entre ellas se encuentran el ELN, disidencias de Farc, 'Pelusos', 'Puntilleros', Clan del Golfo y algunas estructuras armadas del narcotráfico. Estos no son los angelitos de la guarda. Son asesinos, narcoterroristas, violadores de menores, secuestradores, extorsionistas, entre otros delitos que corroen la estabilidad y la sana convivencia de la sociedad colombiana.

Por tal motivo las Fuerzas Militares, la Fuerza Pública y el aparato armado del Estado, deben actuar contundentemente con las armas de la República, para contrarrestar este accionar violento de estas organizaciones que funcionan al margen de la Ley. Hay que reconocer el profesionalismo y el respeto de los Derechos Humanos de sus integrantes. Sus operaciones militares están orientadas a defender la soberanía, la independencia, la integridad territorial y proteger a la población civil y los recursos privados y estatales para contribuir a generar un ambiente de paz, seguridad y desarrollo, que garantice el orden constitucional de la Nación, como lo establece su misión.

Lo que sí es inaudito, es que algunos sectores de la oposición estén haciendo eco a este insano mensaje que buscan desvirtuar el actuar constitucional de las Fuerzas Armadas de Colombia. Somos conscientes que no se pueden volver a revivir los falsos positivos que, en otrora, empañaron la imagen de nuestro país en los escenarios internacionales. Realmente los hechos violentos buscan debilitar el tejido social, atomizar los lazos de confianza entre la población, que son los que a la larga hacen posible no solo convivir, sino alcanzar mejoras y garantizar que prevalezca el interés general sobre el particular. Se debe contener la embestida del crimen organizado.


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