Es impresionante
Muchos dirán que ya está bien de hablar de lo que trajo consigo la visita del Papa Francisco a Colombia en la visita que culminó la semana inmediatamente anterior a ésta que termina. Quizás tienen razón.
Como suele suceder en nuestro país, la moda de momento, logró que personas que jamás aludían a Dios y los estandartes de la religión católica, remitieran indiscriminadamente cadenas de oración, memes, mensajes apostólicos y hasta se congraciaran para evocar la imagen del carismático pastor de la iglesia católica.
Pero no puedo desaprovechar la oportunidad para rescatar la magnitud de la figura de una persona icónica, adulta mayor, que en medio de una gira maratónica sólo digna de una campaña pre electoral, alcanzó a dar hasta cuatro (4) discursos diarios para auditorios completamente llenos y diametralmente variables.
Es realmente asombroso el poder de convocatoria que tiene una persona que con tan envidiable carisma, reunió a ricos, pobres, blancos, afros, políticos, niños y en general, de toda una sociedad que como ocurría en la antigüedad, ve en él una guía de comportamiento ejemplar.
Muchos dirán que todo es cuestión de alharaca y que, igual que sucede con los partidos de la selección Colombia, la curiosidad y el deseo de compartir puntos de encuentros en los que la mayoría de los ciudadanos cree, impulsan al resto a no quedarse atrás y participar del evento del momento.
Seguramente ya hoy esos memes de amistad, auto reflexión y solidaridad, serán reemplazados por imágenes de ridiculización del jefe o sexuales, lo que reafirmará nuestra emocionalidad y poca reflexión para cambiar hábitos de vida.
Sin embargo, creo que la visita del pontífice puso de presente que hay puntos de encuentro en los que muy buena parte del país coincidencia. Y es que, sin necesidad de mitificar su figura, simplemente nos recordó que la diferencia entre el bien y el mal no está en una ley, un invento, una fórmula, está en nosotros, en el comportamiento diario, en cómo me trató y como lo hago con los demás.
Por eso me impresiona que tantos avances tecnológicos, dinero, poder y desarrollo, una persona, sólo con su palabra, escarbe en lo más profundo de nuestra mente y por unos instantes nos haga parecer exótico lo que ya sabemos y pensamos, solo que no lo hacemos. Eso es impresionante.
