En memoria de Luis Ernesto Luna Suárez
Ocho años habrán transcurrido este domingo 14 de enero desde la muerte de nuestro poeta y amigo LUIS ERNESTO LUNA SUAREZ, quien nos dejó una obra literaria que ha de ser reconocida por siempre, y la cual, ha sido rescatada por sus hijos Bertha Eugenia, María Teresa y Edgar Luna Álvarez, quienes han puesto en circulación la obra titulada “Ananké, en la vida y obra del poeta Luis Ernesto Luna Suárez.” Esta edición nos recuerda que el poeta nació en Garzón Huila, un 22 de noviembre de 1924 y falleció el 14 de enero de 2010 en la ciudad de Neiva.
El Profesor emérito de la Universidad Nacional de Colombia, Horacio Torres Sánchez, advierte en el prólogo de la primera edición, que Luis Ernesto Luna Suárez, “Como poeta, escribió sonetos de gran belleza literaria, con un proceso de acercamiento a la realidad, que parte del sentimiento particular en el que describe con maravillosa estética sus pueblos, el Agrado, Garzón, Neiva, para luego abordar aspectos generales, viajando en su fantasía por el Viejo Continente, recorriendo Francia, España, Portugal, en los versos de sus poetas favoritos y en su política, para regresar de nuevo al sentimiento particular. Sus poemas reflejan con naturalidad sus anhelos y experiencias acerca del amor, la naturaleza, la vida, los sueños, la política los conflictos existenciales, la familia y Dios entre muchos otros temas.”
Estas palabras me convocan para recordar que esa amistad que se forjó durante mucho tiempo, a partir de nuestra primera publicación del periódico escolar CUATROTABLAS en 1975 y que se reforzó posteriormente con las publicaciones de la revista, ya con carácter de material obligado de lectura en el Cauca y en el Departamento del Huila, fue el punto de partida para saborear los versos y el estilo literario del maestro Luna Suárez, quien no se reservaba ningún momento para convocarme a la lectura de textos en mi casa de habitación o cuando por teléfono podíamos compartir conversatorios sobre el desarrollo de nuestras inquietudes profanas sobre el arte y la literatura.
Siempre pregonó entre sus amigos, ese nexo de solidaridad y de fraternidad que llegó a tener con el poeta creador del movimiento nadaista en Colombia, Gonzalo Arango, y como lamentaba su pronta partida hacia la eternidad. En esta obra a la que hacemos referencia en esta ocasión, hemos encontrado algunos textos de esa correspondencia, donde el reconocimiento a su obra entre los años 60 cobra vigencia y trascendencia histórica a nivel nacional e internacional, hasta el punto de que esa correspondencia será tema de lectura en el encuentro a realizarse el próximo fin de semana del 17 al 20 de enero en Pereira y algunos pueblos de la Perla del Otún.
Sobresale y consideramos de vital importancia en esa correspondencia algunos apuntes especiales de Gonzalo Arango, cuando al dejarle a Luis Ernesto Luna la organización de su viaje al Huila, le advierte: “La imaginación de un poeta es más ilimitada que una caricia, más aterradora que un puño de Clay, y más libre que una hojita en la tormenta.”
Y sobre su recorrido por San Agustín, le dice Gonzalo Arango a Luis Ernesto: “¿Es posible viajar esa tarde a conocer los monumentos de San Agustín? Lo de la dormida no me importa, podemos hacerlo bajo el seno de una princesa india, o bajo el colmillo de un cacique, exactamente en la muela podrida, por si llueve o hace frío. En serio, quisiera conocer esas “ruinas” inmortales e inmemoriales. Esos queridos antepasados escultores me podrían inspirar una bella crónica. Me siento predispuesto a la inspiración, a dar testimonio de las maravillas humanas y naturales de tu departamento, incluso de sus miserias y desgracias.”
