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Opinión/ Creado el: 2017-10-26 12:40

En la alcaldía no todo es color de rosa

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | octubre 26 de 2017

Se nota a leguas que el único cambio que le ha dado resultado al alcalde de Neiva Rodrigo Lara Sánchez, ha sido el de su actual Jefe de Prensa María del Carmen Villalba.

Lara, ahora sale todos los días en los medios, hablan de su gestión, de sus obras y hasta de las maravillas de su gobierno, según los periodistas amigos y los que leen textualmente los boletines sin hacer algún esfuerzo por entender lo que sucede.

Villalba está ratificando ser una eficiente profesional y viene haciendo su trabajo sin meterse en otras cosas, ni buscando peleas, sin hacerse notar de manera lambona como lo habían hecho otros antes.

No obstante, quienes leemos entre líneas fácilmente nos damos cuenta de que al alcalde lo están madurando, como a los aguacates, a punta de prensa y aunque no se puede desechar que puede tener voluntad, su administración es lenta y sigue sin decirle la verdad a los neivanos.

Por ejemplo, entre los 17 hallazgos de la Contraloría Municipal para el periodo fiscal de 2016, se habló de que su gobierno dejó de ejecutar 50 mil millones de pesos, lo cual causó estupor, porque el año pasado todo el tiempo el alcalde se la pasó quejándose de que no tenía plata y le achacaba todos los males a su antecesor.

El asunto es peor: Leyendo bien, nos damos cuenta, según la contraloría, que no son apenas 50 mil millones, sino 95 mil millones, que debieron ser incorporados o adicionados por el concejo al presupuesto del municipio, corporación con la que se la pasó enfrentado todo el tiempo y no les quedo tiempo para aprobar la adición.

Los 95 mil millones, habían sido liberados por el Fonpe, de las entidades territoriales, o sea fue un desahorro al finalizar la vigencia de 2015, para que en las regiones no se paralizara la inversión social.

Estos recursos debieron ser incorporados al presupuesto del municipio e invertidos en la vigencia de 2016, pero como no lo hicieron tuvieron que devolverlos a la Nación.

Y aunque el alcalde repita de manera gaseosa que “no se ha perdido ni un solo peso en los bolsillos de la corrupción”, si deja un sinsabor ya que con tanto dinero disponible para invertir no se hicieran las obras y la administración estuvo semiparalizada, así el funcionario no quiera reconocerlo.

Esto demuestra falta de diligencia para invertir en los ejes estratégicos de su Plan de Desarrollo, que hasta debió ser recortado por el Concejo Municipal, porque dejaron de ejecutar un 19.5 de la vigencia 2016.

Esto explica la no razonabilidad de los estados financieros del Municipio de Neiva, lo cual expresa que el municipio no sabe que tiene, que debe, a quien le debe y posee un despiporre contable y presupuestal, es decir no saben que están administrando, reconocido por la misma Secretaría de hacienda, que justificó su gravedad al decir que esta situación viene desde hace muchos años y no es de ahora.

Y aun cuando el alcalde siga repitiendo que no se ha robado un peso se le olvida los contratos que se dieron en Empresas Publicas de Neiva, a quienes financiaron su campaña a la alcaldía, cuya investigación está pendiente de resolverse.

O el escándalo por la compra de químicos ineficaces para el tratamiento del agua en las plantas de tratamiento del acueducto, que hasta los certificados de calidad nunca fueron exhibidos y el contrato terminado antes de cumplirse.

También se le olvida alcalde que actualmente está vinculado a un proceso fiscal por el contrato que firmó su administración para terminar las obras del estadio de futbol, en donde la administración anterior y la suya invirtieron 26 mil millones de pesos.

Allí hubo un accidente con saldo de cuatro muertos y diez heridos, y por este hecho la Contraloría vinculó a 16 personas naturales y jurídicas, entre ellos alcalde Lara, para que respondan pecuniariamente por los daños al patrimonio público ocasionados por el desplome de la gradería, el 19 de agosto de 2016 

También debe hacer claridad sobre los hechos que rodearon la salida del secretario de salud municipal relacionado con la adjudicación y posterior des adjudicación de la licitación pública de la segunda fase del CAIMI, conocido como el hospital de la Comuna 9, ya que al parecer estos recursos también se habrían perdido. Y la salida de director jurídico, porque no estaba de acuerdo es que se declare la caducidad de las obras del estadio, como el alcalde pretende. Es decir, en el municipio no todo es color de rosa.


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