viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-09-30 08:29

En esta esquina, el código de la mentira

Escrito por: Marco Fidel Yukumá
 | septiembre 30 de 2019

Con el cinismo que solo los políticos saben ejercer, esta semana los candidatos a la alcaldía de Neiva demostraron que engañar es una manía, o una especie de código de la mentira, que se usa en esta actividad con el mayor descaro y sin ningún asomo de vergüenza. En el informe rendido ante el Consejo Nacional Electoral, sobre los gastos de campaña ejecutados hasta el momento, no tuvieron el mínimo recato en argumentar que el monto ni siquiera se acerca a los 100 millones.

Cuando Gilbert Saavedra, el coordinador de Consejo Visible, entregó esa cifra, después de haberla confrontado con ese órgano nacional, muchos neivanos que les duele el derroche que hacen los candidatos en campaña, se asombraron, se molestaron y pegaron el grito, claro, sabían que los aspirantes a la alcaldía de Neiva, habían incurrido en una de las tantas mentiras que solo el Consejo Nacional Electoral les cree, y les cree, no porque se sienta engañando, es que los magistrados que integran este órgano político también son políticos y tienen muy claro que candidato que se respete tiene que mentir y ser deshonesto para que lo elijan.

Sebastián Manchola, es un estudiante de bachillerato que como cualquier neivano desprevenido, sabe que a estas alturas de la campaña ningún candidato a la alcaldía de Neiva se ha gastado menos de 200 millones de pesos, por eso soltó una carcajada cuando se enteró del informe de los candidatos rendido ante el Consejo Nacional Electoral, y apenas se le ocurrió asegurar más con putería que con humor, “Peor lo de ese tribunal que se cree semejantes embustes”, y se rascó la cabeza sorprendido.

El derroche de plata que se está presenciando en Neiva no es extraño, ni ajeno para nadie. Con solo saber sumar dos más dos, se descubre que ninguno de los candidatos, por franqueza que intenten imprimirle a su discurso, todo el mundo sabe que no dicen la verdad, que hace rato superaron esta cifra, así hayan logrado convencer con ese informe falso al Consejo Nacional Electoral, que es el único que se traga sin parpadear los sapos que se reproducen en los directorios políticos y en las campañas de los candidatos a la alcaldía de Neiva.

Basta con mirar una calle de la ciudad; pancartas, afiches, vallas y pasacalles a granel, las fiestas que organizan los candidatos los fines de semana con orquesta, premios, transporte gratis, Doble Anís y cerveza reglados cuestan un ojo de la cara, una sola fiesta pude demandar en su organización y montaje entre 30 y 40 millones, y estas juergas truenan desde el viernes entre dos y tres en una sola campaña, de manera que los cien millones que reportaron, y con el que pretenden envolver al Consejo Nacional Electoral en el informe de la mentira, hace rato fueron rebasados.

Claro que los neivanos están acostumbrados a presenciar, y muchos a disfrutar de este derroche, porque esta ciudad ya es experta en elegir alcaldes, concejales, gobernadores y diputados corruptos, parece que es una ciudad que ha aprendido a convivir con ellos, son sus ídolos, son sus caudillos que hacen y deshacen, y de sus electores solo reciben aplausos, vítores y halagos. Por algo será.

Todos los alcaldes de Neiva han echado la casa por la ventana, y mucho más, durante su campaña. Cuánto le costó a Héctor Aníbal Ramírez llegar a la alcaldía, más que un ojo de la cara, cuánto costó la campaña de Pedro Suárez, que aún le sobra para financiar la suya a la Asamblea, y la de muchos otros. Y cuánto costó llevar a Rodrigo Lara Sánchez a la silla del poder neivano, cuánto se gastó Gorky Muñoz en su primer intento, y cuánto se está gastando ahora. El problema es que toda esa plata sale por las buenas o por las malas, del bolsillo de los contribuyentes, que son los que terminan pagando el pato, por no aprender a elegir alcaldes decentes.