Empalme y nuevo gabinete
Es folclórico todo este proceso de empalme de las administraciones municipales y departamentales, con ocasión del advenimiento de funcionarios que cambian radicalmente la propuesta política de los actuales dignatarios y todo ello conlleva necesariamente a que se presenten disputas y enfrentamientos que no son de recibo por parte de las comunidades o de las autoridades salientes.
Se advierte entonces que hay desinformación, que hay tergiversación de los procesos en los cuales se debe procurar ese empalme de que tanto se ha hablado y que éste debe corresponder a la forma de darle continuidad a los procesos que tengan que ver con el destino final de la Administración Pública, como lo es, ese espacio de garantía de satisfacción de los elementos primarios que se estén solucionando para esas comunidades y no, de romper de plano con cualquier proyecto y pensar que por tal motivo, ha de reiniciarse todo de nuevo.
Los procesos políticos nos enseñan estos días, cómo en la capital de la República se presenta una controversia por el cobro de la contribución por valorización de unas obras que superan un billón de pesos y en los cuales los ciudadanos de estratos 4, 5 y 6, deben sufragar con plazos perentorios su cuota, y se escucha la propuesta de que tales obras se iniciarán en el primer semestre del próximo año. Y con cambio de Alcalde a bordo.
Esta política institucional, refrendada hacia la estrategia de la consolidación de procesos donde las obras sociales deben seguir su marcha, no es mirada con el mismo rasero en cualquier rincón de estos pueblos de provincia y por el contrario, hay quienes se atreven a afirmar que los Alcaldes y Gobernadores, están raspando la olla, que están comprometiendo recursos futuros, que están dejando endeudados a los municipios y que se hace la burla a los acreedores, para que sea la nueva administración la que deba asumir sus pagos y deba enfrentar los procesos por el no reconocimiento y pago oportuno de los mismos.
En síntesis, consideramos que es necesario que esta teoría del empalme tenga una razón de ser y que antes que una auditoria o una agencia de control por terceros, termine siendo parte de un proceso de cuestionamiento de las actuaciones de los dignatarios, porque no podemos afirmar que a raíz de tales informaciones, ya se van a judicializar a muchos funcionarios o muchas actuaciones o contratos que se encuentran vigentes o que pudieron haberse dado en la administración saliente. Eso solo es tema de revisarse cuando se asuma el poder y se tome el control de las actuaciones que en efecto pudieran afectar el erario público y la forma como se han capitalizado esos recursos en procura de las comunidades.
Llama poderosamente la atención que desde la Capital de la República se escuche en pequeñas píldoras y en forma por demás seria y responsable, la forma como se están preparando los gabinetes locales, con personas altamente profesionales, con una trayectoria en la vida pública y donde se advierten cualidades y calidades ministeriales, lo cual, deja mucho que desear cuando en la provincia son aquellos candidatos a Asambleas o Concejos o Alcaldías descabezados, o que naufragaron en el intento, quienes se anuncian como posibles fórmulas de gabinete de los municipios que han vivido en el atraso y que por consiguiente seguirán esa ruta hacia el olvido.
Quizá en un chiste político o una forma de gozarse la vida, fue el hecho de que en alguna Alcaldía, un ciudadano despistado pero con sentido del humor, andaba afanoso buscando la oficina de los empalmes, para ver cómo se perfeccionaban los procesos y que tanto era lo que empalmaban, porque a decir verdad, todo termina siendo un llevadero de chismes y de consejas, que en nada contribuyen a la formalización de una política de gobierno que represente y oriente a quienes han de asumir sus cargos en la primera semana de enero del año venidero.
