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Opinión/ Creado el: 2018-03-08 12:09 - Última actualización: 2018-03-08 12:09

Elecciones y megasueldos

Escrito por: Jaime Alberto Arrubla Paucar
 | marzo 08 de 2018

Una remuneración  de $ 31,3 millones ganarán los Congresistas que se eligen este domingo, amén de otras dadivas,  como tiquetes en primera clase para regresar semanalmente a sus regiones.    Pero este sueldo no es solamente para  los 268 privilegiado Congresistas (102 Senadores y 166 Representantes) que componen el parlamento colombiano,   sino para todo el andamiaje de funcionarios,  que según la Constitución y la ley deben ganar lo mismo que gana un Congresista, es decir,  Magistrados de Altas Cortes, Procurador, Contralor y Fiscal General,    y además ,  cobija a todos los funcionarios de Fiscalía, Contraloría y Procuraduría que les corresponde ejercer su función  ante una Alta Corte y según la norma, ganan lo mismo  que devenga el funcionario ante el cual actúan.     Pero además,  el andamiaje del Estado se mueve con  fundamento en esto, pues los del nivel siguiente, Magistrados de Tribunal y  procuradores y fiscales que actúan  ante ellos, deben ganar  en porcentaje   por lo menos del 90 por ciento de sus superiores y así va descendiendo hacia otros niveles.          El impacto por tanto,  del  “mega” salario de los Congresistas,  es para toda la rama judicial  y los organismos de control  y  por tanto para toda la cuenta del Estado.    Está bien que los altos funcionarios devenguen buenos sueldos, si el Estado no está en déficit fiscal y la brecha con   otros trabajos no es tan  notoria.

 

El país económico  permanentemente le echa cuentas  al sistema pensional, como si fuera el único causante de todos los descalabros y llevó  al punto a la opinión pública, de ambientar la  muy criticada sentencia de la Corte Constitucional, que redujo las pensiones,  violando el principio de los derechos adquiridos que consagra la misma Constitución.

 

Ya viene siendo hora que revise los megos sueldos y el impacto que tienen para la cuenta del Estado colombiano, con la seguridad,  que es muy superior al que ocasionaban unas pensiones también mayores, pero adquiridas conforme a la ley vigente en su momento.      No sabemos cómo se pudo argumentar la sostenibilidad del sistema para   ordenar por sentencia una rebaja a las pensiones y no mirar el sueldo que se está percibiendo que es mucho mayor y por lo tanto impacta  de superior manera  las cuentas del Estado.

 

El gran nivel de desprestigio  que cubre al  Congreso,  hace que  incremento anual al que tienen derecho los parlamentarios,  no sea de buen recibo por la  opinión pública.    Muchos de los que van a reelegir este domingo   se han opuesto   en las  oportunidades que se han presentado para  reducir o congelar el salario de los  congresistas.       Siempre   naufragan las iniciativas, pues convierten en causa común mantener su privilegio, en un país donde el salario mínimo supera levemente los setecientos mil pesos.     Un sistema que permite a los Congresista perpetuarse en su cargo.    Que mar de contradicciones.


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