El viacrucis de los arroceros
Todo el sector agropecuario se encuentra sumido en la más profunda crisis social y económica, por la incoherencia en la aplicación de la política macroeconómica del actual gobierno. La desaceleración económica que presenta el sector productivo refleja también esta situación que no ve una solución en el corto plazo, si el equipo económico del Alto Gobierno no endereza su accionar gubernamental, para fortalecer la demanda agregada que es uno de los ejes centrales de toda gestión presidencial. Desafortunadamente, el enfoque de la actual administración fue lograr la paz con las Farc y descuidó todas las demás variables económicas que presentan unos indicadores negativos y que están permeando a toda la sociedad colombiana. Por tal motivo, el viacrucis que están soportando los arroceros y que han tomado la decisión de iniciar un paro nacional, para fijar la atención del Estado para buscar una solución a la problemática que afrontan. Todos los medios de comunicación han venido expresando que la crisis que tiene el sector arrocero por cuenta de los bajos precios derivados de la sobre oferta del cereal y la masiva importación del grano proveniente de Estados Unidos y de otros países, por cuenta del TLC, tiene al borde de la quiebra a más de 500 mil familias, hasta tal punto que en algunas regiones productoras están botando el cereal.
Pero es inaudito, que se esté autorizando la libre importación de este cereal del Ecuador, cuando actualmente se tiene una sobre oferta de más de tres millones de toneladas de este grano. No se compadece que se siga manteniendo ese estilo mezquino y que se le siga brindando un tratamiento de tercera a los productores del principal alimento de consumo masivo que tenemos los colombianos. Y lo más triste todavía, es que han sostenido más de quince reuniones en el Ministerio de Agricultura con los voceros de este gremio, para buscar una salida a la crisis, con la acostumbrada retórica barata que ha caracterizado a este gobierno, les han prometido esta vida y la otra, sin que se vislumbre al final del túnel, una salida satisfactoria, para mejorar los rendimientos y los niveles de productividad, que conduzcan a mejorar la rentabilidad de este subsector de la economía. Lo que sí es criticable y no es conveniente, que los dirigentes del paro arrocero hayan tomado la decisión de taponar algunos corredores viales, que son estratégicos para el desarrollo del sector productivo del país. No podemos seguir con esos estilos de lucha, que en nada contribuyen a solucionar la problemática planteada. El génesis está, en reorientar totalmente los instrumentos de la política económica del actual gobierno. Además, se debe plantear seriamente al gobierno de los Estados Unidos una revisión del Tratado de Libre Comercio, que lleva 5 años de operación y que está generando un empobrecimiento general de todo el sector agropecuario del país.
