viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-07-18 01:45

El Twitter del expresidente Uribe

Escrito por: Pedro Arias
 | julio 18 de 2017

La mayoría de los más importantes periodistas colombianos le dirigieron un durísimo reclamo al expresidente Álvaro Uribe Vélez a raíz de lo que calificaron como un "ataque contra la prensa y la libertad de ex­presión" por las infundadas acusaciones contra el columnista de Semana Daniel Samper Ospina, a quien el pasado viernes, a través de las redes sociales, el exmandatarío calificó de "violador de niños".
El día domingo, el diario El Tiempo publicó, bajo el título “Uribe no se disculpa y reitera sus críticas contra Samper Ospina”, una carta que el expresidente llamó "Mi difamación a Daniel Samper Ospina por Álvaro Uribe Vélez”. A primera vista, muchos lectores creímos que el senador se iba a retractar. Pero no fue así. Uribe no se disculpó por sus declaraciones y arreció sus críticas contra el periodista Daniel Samper y contra otros periodistas “que reciben dádivas del gobierno”.
Cer­ca de sesenta de los periodistas más pres­tigiosos del país, comunicadores y directores de los principales medios, a través de una severa car­ta, cuyo párrafo inicial me permito transcribir, ex­presaron su indignación frente a lo ocurrido.
Es hora de que el expresiden­te Álvaro Uribe Vélez deje atrás la práctica sistemática de difamar, calumniar e inju­riar a sus críticos como si no fuera un expresidente obliga­do a dar ejemplo, ni un ciuda­dano sujeto al Código Penal. El límite de todos los colombia­nos es y debe ser la ley. Y es tiempo de que el expresidente esté a la altura del enorme po­der del que ha venido abusan­do sin mayores consecuencias: el último ejemplo de su estrategia de estigmatizar e intimi­dar para imponerse en el deba­te público, aquello de permitir­se llamar "violador de niños" al periodista Daniel Samper Ospina frente a sus más de cua­tro millones de seguidores de Twitter, no es solo una infa­mia irreversible que habrá de tener solución en la justicia, si­no también un repugnante ac­to de violencia que ya ha empe­zado a llamar a más violencia.
¿En qué berenjenal se está metiendo por su intemperancia el señor expresidente? Porque para lanzar una acusación de ese calibre debe tener pruebas irrefutables. Y si las tiene y no denunció oportunamente al periodista ante la justicia penal, cometió un delito.
Las acusaciones que le hace en la carta a Daniel Samper Ospina están muy lejos de poder conformar la calificación de “violador de niños” para endilgársela al periodista de Semana.
Y creo, sinceramente, que en este caso no va a ser fácil que el senador se salga “por la tangente” con el perverso y consabido expediente de una simple rectificación twittera porque el daño que ha causado es más grande de lo que se imagina.
Ser responsable de lo que se publica, no solo quiere decir que lo que afirmamos debe ser verdad, sino que si se difunden ciertas afirmaciones calumniosas, tendremos que afrontar las consecuencias penales.
Lo hemos repetido varias veces en esta columna: no se puede seguir polarizando e incendiando el país con afirmaciones temerarias para desprestigiar a los contradictores o con mentiras para confundir al electorado. El debate por las ideas debería tener mucha más consistencia y altura intelectual que una frase infortunada lanzada por el Twitter para regocijo de la galería.

Comentarios