lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-06-21 01:39

El síndrome del quimbo

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | junio 21 de 2019

Según el diccionario la expresión síndrome significa, en sentido figurado “ ..concurrencia de fenómenos que caracterizan una situación..”. Aceptada ésta expresión gramatical la traigo a colación para relacionarla con la campaña de hace 4 años y las circunstancias actuales del presente debate electoral para la elección del gobernador.

En los corrillos donde se comentan los sucesos diarios y en los cuales el tema político nacional y regional tiene indiscutible preponderancia, así como en los programas de opinión especialmente de la radio; es evidente que el tema del Quimbo, aunado a la radical oposición a la técnica de explotación de hidrocarburos conocida como “ fracking ”, constituyen una clara sensación acerca de la legítima preocupación ciudadana por los temas ambientales.

No obstante, también es evidente que en muchos casos tales preocupaciones son emocionales y empíricas puesto que tienen muy poco sustento técnico o científico. Una explicación de ello podría estar relacionada con la indiscutible presencia del cambio climático que ha distorsionado los regímenes de lluvias y temporadas secas, afectando de manera importante los ciclos de la agricultura, la calidad de las cosechas, la capacidad hídrica y el deterioro de los suelos por las remociones en masa.

Pero también es evidente que los resultados electorales del 2014 cuando fue elegido con el 46% de los votos el actual gobernador Gonzáles Villa, frente al 29% obtenido por el actual candidato Carlos Ramiro Chávarro; el tema del Quimbo se volvió determinante en tales resultados. La contundente defensa del proyecto hidroeléctrico que hiciera Chavarro en el congreso le significó una abrumadora resistencia en muchos electores que optaron por la posición de rechazo y cuestionamiento que al tiempo hiciera su rival Gonzáles Villa.

Tan evidente antecedente político ha querido ser puesto en escena para el presente debate con el fin de influenciar de nuevo a los potenciales electores, aunado al tema del fracking para la explotación petrolera. Lo que llama la atención es que no son propiamente los pocos reconocidos ambientalistas sino connotados dirigentes y activistas políticos quienes están empeñados en tal estrategia electoral.

En éstas circunstancias, es interesante observar como los promotores de la candidatura de Chavarro se han convertido en los mayores enemigos del fracking en la presente campaña, seguramente con el propósito de reaccionar de manera demagógica frente a la elección de octubre, dada la costosa derrota sufrida hace 4 años, razón por la cual, es viable pensar que dicha campaña está sufriendo el síndrome del Qimbo.      


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