viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-11-06 01:36

El Santa Librada

Escrito por: Jesús Andrés Vargas
 | noviembre 06 de 2019

El Colegio Santa Librada, es tan antiguo y lleva consigo tanta historia, que apenas 25 años antes de su creación, Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, libraban batallas para la liberación total de nuestro país. De hecho, fue la reforma educativa instaurada por este último que produjo el primer colegio laico de la región. Este colegio para sorpresa de muchos no llevaba originalmente el nombre que hoy ostenta, si no el de Colegio provincial de Neiva tal y como lo atestiguan los libros de historia.

Santa Librada sería el nombre que por cuestiones del santoral católico se le otorgaría a la versión femenina del colegio a mitades del siglo XIX, y que después de su fusión permanecería. 

Para 1945, la institución que a lo largo de la historia había tenido diferentes sedes y había sido clausurado y reabierto tantas veces, finalmente se afinca en su actual locación, el barrio que lleva su mismo nombre, sobre la carrera 12 entre calles 16 y 20.

Con los años, el colegio Nacional Santa Librada, y debido a las diferentes reformas educativas pasaría al directo manejo de la administración municipal.

Muchas personalidades han pasado por sus aulas, no es raro escuchar a algunos de sus ex alumnos hablar de las glorias pasadas de esta institución, que se convirtió en patrimonio histórico y cultural de la Nación tal y como consta en la Ley 1036 de 2006.

Más allá de toda ley y reconocimiento, mirando su situación actual, esta, no es nada halagadora.

Lo última noticia proveniente de esta institución, no ha sido de carácter académico ni cultural, sino calamitoso. El derrumbamiento del techo de un área donde permanecían estudiantes pudo haberse convertido en una tragedia.

Sin apuntar a responsables, ya que el municipio de Neiva alegó que el Gobierno nacional debió en su momento girar recursos para el mantenimiento de sus instalaciones, para nadie es un secreto que la planta física de la institución está en pésimas condiciones.

Eso y el hecho de que el área que ocupa contrastado con el número de estudiantes debe llevar a un debate serio sobre su traslado o mejor aprovechamiento de sus áreas.

Ya quedó claro, que su valor patrimonial, histórico y cultural no está relacionado directamente con su planta física si alguno cree que moverlo de allí pueda modificar su estatus. No obstante, los estudiantes se merecen una institución moderna, con aulas iluminadas propias del siglo XXI, de alguna medida más “compacto” y definitivamente mas seguro.

Hablemos claro, el área dónde se encuentra que es a vuelo de pájaro la que ocuparía 4 estadios, o 10 parques Santander,  podría convertirse en un espacio verde para la ciudad, sus muros nada estéticos podrían caer y generar un parque urbano con zonas de recreación y esparcimiento  e incluso por qué no, un sector podría ser utilizado para proyectos de vivienda de interés social.

A muchos que tienen el Santa Librada en su corazón, esta idea les parecerá descabellada, pero como dije antes, La institución no son los muros, es su carácter y sus casi 180 años de historia han demostrado que este no será un obstáculo sino una motivación para mejorar.